Pese a la tristeza que se apoderó de las calles marroquíes tras la eliminación de Marruecos frente a Francia 0-1 en las semifinales del Mundial de Catar, varios marroquíes salieron a las calles a celebrar a su selección en signo de respeto y orgullo por haber llegado más lejos que ninguna otra africana.

Tras acabar el partido y pese a la lluvia, algunos marroquíes se lanzaron a las calles de Rabat haciendo sonar sus cláxones para mostrar su respeto al juego de los «leones del Atlas».

Otros hinchas congregados en los cafés en Rabat arrancaron a aplaudir nada más acabar el partido, pese a los rostros tristes y las lágrimas de algunos de ellos.

«Respetamos y mucho a nuestro equipo y al entrenador Walid Regragui. Su llegada a las semifinales no fue por suerte o sorpresa, sino porque jugaron muy bien y tuvieron una buena táctica», dice a EFE Said, un joven marroquí que seguía el partido desde un café de la capital marroquí.

La misma opinión comparte Nuhaila, otra joven que acudió al café con su amiga para seguir el partido: «Teníamos la esperanza de llegar a la final, pero no pasa nada. Tenemos un gran equipo y siempre lo respetaremos». «Salen con la cabeza alta, han jugado bien», afirma cerca de ella su amiga Manar.

El partido de este miércoles tenía un sabor diferente de los otro duelos que ha disputado Marruecos en el mundial. No solo por medirse con el campeón mundial de 2018, sino por la carga histórica que supone el país galo, antigua potencia colonizadora y país con el que mantiene actualmente una silenciosa crisis diplomática.

«Marruecos encarna casi a su pesar el combate de David contra Goliat, el del sur contra el norte, el de los dominados contra los dominantes. Es un combate que supera el fútbol», posteó el reputado periodista marroquí Abdellah Tourabi.

La prestación del equipo marroquí en el campeonato acaparó los pasados días las conversaciones en los zocos, cafés y en las redes. «Dirou niya (tened fe)», es la frase que repetían al unísono los marroquíes retomando la frase del seleccionador, que pidió al principio del mundial al público magrebí tener confianza en su combinado.

Presencia imponente de las mujeres

Otro de los hechos inéditos en este mundial en Marruecos ha sido la presencia imponente de las mujeres en los cafés, habitualmente un espacio de hombres por antonomasia para seguir los partidos fútbol.

De todas las edades, con sus niños o en grupos de amigos, muchas estaban en primera fila tras reservar sus asientos en los cafés o acudían en masa a las zonas donde se proyectaban los partidos en pantallas gigantes. Muchas vestidas de la camiseta de la selección marroquí, con la bandera pintada en las mejillas y envueltas en la banderas nacional.

Y tras los partidos, se echaban en la calle para festejar con cornetas, ululeos de alegría e invocaciones a Alá, mientras otras lo hacían asomándose desde sus coches.

Toda África y el mundo árabe detrás de los leones

La hazaña de los «leones del Atlas» en Catar no solo ha sellado la presencia de la hinchada femenina, sino que ha unificado a los africanos y los árabes. Después de cada victoria marroquí, se han vuelto virales las imágenes de euforia de miles de aficionados árabes en Egipto, Jordania, Arabia Saudí, Líbano o Palestina.

Las fotos de Soufiane Boufale bailando con su madre desde el estadio tras la victoria contra Portugal o las de Achraf Hakimi besando a la suya desde la tribuna tras superar a Bélgica se volvieron virales en las redes árabes, que se identificaban culturalmente.

«Hoy somos todos marroquíes» es la frase que se repetía en las redes árabes y africanas antes de cada partido. Las celebraciones se extendieron hasta Túnez y Argelia, países en crisis diplomática con Rabat.

Programas de cadenas árabes en Egipto, Jordania o Arabia Saudí dedicaron programas especiales a las hazañas del equipo, con presentadores vestidos a veces con la camiseta marroquí. En su portal, la cadena catarí Al Jazzera resumía: «El camino hacia la gloria o cómo Marruecos ha resucitado el sueño árabe».

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