El Ejército ruso continúa su ofensiva en la región ucraniana de Donetsk tras la toma de un pueblo, Pávlovka, cerca del bastión de Vuhledar, según informó hoy el Ministerio de Defensa de Rusia.

«Las fuerzas rusas continúan sus acciones ofensivas», aseguró Ígor Konashénkov, portavoz de Defensa ruso, en su parte de guerra matutino.

El general ruso subrayó que durante la toma de Pávlovka fueron aniquilados hasta 1.400 soldados enemigos, además de dos aviones Su-25, un helicóptero Mi-8, doce tanques y más de medio centenar de vehículos militares.

Pávlovka, el mayor éxito de los rusos en los últimos tiempos, se encuentra a 4 kilómetros de Ugledar, objetivo de las tropas rusas desde hace meses.

Además, el Ejército ruso habría repelido dos ataques ucranianos en territorio de la república popular de Lugansk, controlada totalmente por Moscú a principios de julio, pero donde Kiev ha recuperado terreno desde entonces.

Durante su visita a la liberada ciudad de Jersón el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, admitió que en estos momentos la situación en Donetsk era una «infierno» debido a los cruentos combates.

Según la prensa local, las tropas rusas se han hecho con el control del aeropuerto de Donetsk y también han conquistado la aldea de Ópitnoe, al norte de la pista de aterrizaje.

Tras la retirada rusa del tercio norte de la región de Jersón, el Ejército ucraniano se centra ahora en la vecina Zaporiyia con el fin de llegar al mar de Azov, donde Moscú ha tendido un corredor terrestre entre el Donbás y la anexionada península de Crimea.

Aunque los expertos militares animan a Kiev a aprovechar el repliegue ruso para lanzar una contraofensiva en el sur, la Presidencia ucraniana respondió que no tomará decisiones precipitadas que supongan un gran número de bajas en las filas de su Ejército.

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