El distrito de la ciudad de Zhengzhou (centro) que acoge la principal fábrica del proveedor de la empresa estadounidense Apple, Foxconn, anunció hoy el fin del confinamiento en el que permanecía la zona desde el pasado 2 de noviembre.

Sin embargo, los habitantes de algunas zonas del distrito todavía consideradas de alto riesgo de contagio continuarán bajo órdenes de no salir de sus hogares.

Además, las escuelas y otras instituciones seguirán celebrando sus clases en línea, los restaurantes verán limitado su servicio a preparar comida para llevar y lugares de ocio como salas de karaoke, gimnasios o cibercafés permanecerán cerrados.

Aquellos residentes que salgan del distrito, de 600.000 habitantes, habrán de contar con una prueba PCR negativa realizada en las 24 horas previas a su salida.

Fábricas como la de la empresa taiwanesa Foxconn -el mayor ensamblador mundial de iPhone- continuarán operando en el sistema llamado «circuito cerrado», que implica la permanencia de los empleados en las instalaciones.

Zhengzhou, de 10 millones de habitantes, informó hoy de 159 nuevos casos de covid detectados la víspera, 884 de ellos asintomáticos.

La ciudad lleva lidiando con un rebrote de covid desde hace aproximadamente tres semanas, período durante el cual se han aplicado confinamientos en numerosas áreas.

A finales de octubre, vídeos en las redes sociales chinas mostraban cómo empleados de la fábrica de Foxconn abandonaban la planta y encontraban dificultades para volver a sus casas ante el confinamiento parcial de la urbe.

Las imágenes de trabajadores con sus enseres saltando las vallas de la factoría y yendo hacia sus lugares de origen a pie por las carreteras debido a la paralización parcial del transporte público en la ciudad despertaron la indignación de los internautas chinos.

Poco antes del éxodo de empleados, la empresa había desmentido rumores de que 20.000 de los aproximadamente 350.000 trabajadores de la planta se habían contagiado de covid.

Desde 2020, grandes fábricas en China como la de Foxconn en Zhengzhou han respondido a rebrotes en las áreas cercanas instaurando el «circuito cerrado», que aísla a los trabajadores durante largas temporadas en las instalaciones para evitar contagios del exterior y mantener la producción, lo que ha causado en ocasiones protestas por las malas condiciones sanitarias o por la falta de víveres.

En las últimas fechas, Foxconn anunció un aumento de los sueldos diarios para tratar de retener a sus empleados.

China permanece aferrada a la política de «cero covid», que consiste en el aislamiento de todos los contagiados y sus contactos cercanos, estrictos controles fronterizos, restricciones a la movilidad y campañas de pruebas PCR masivas allá donde se detecta algún caso.

Durante el XX Congreso del Partido Comunista de China (PCCh), celebrado el mes pasado en Pekín, ni en el discurso del secretario general de la formación y líder del país, Xi Jinping, ni en las comparecencias de los distintos portavoces se dejó entrever un cambio de estrategia.

Según las cifras oficiales, la pandemia ha causado desde su inicio la muerte de 5.226 personas en China, cuyas autoridades sostienen que el «cero covid» ha salvado millones de vidas.

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