Pequeña isla de Indonesia se enfrenta a Holcim para no hundirse

Ago 16, 2022 | Internacionales

El pescador indonesio Edi Mulyono planta manglares para frenar la desaparición de su pequeña isla debido a la subida del mar por la crisis climática, una lucha medioambiental que también le ha llevado a litigar junto a otros tres vecinos contra el gigante de la construcción Holcim en los tribunales de Suiza.

Con una camiseta con el logo de la ONG Lindungi Hutan («Salvar el Bosque», en indonesio), Edi desciende un sábado por la mañana a una playa en el lado este de la isla de Pari, en peligro de desaparecer a causa del aumento del nivel del mar por el calentamiento global.

«Es muy preocupante cuando nuestros niños ven el agua entrando en sus casas. No pueden dormir allí y tienen que ser evacuados. Esto seguro que les afecta psicológicamente. Cuando viene la marea, ¿dónde pueden huir? Porque vivimos en una isla pequeña, estamos rodeados de agua», explica Edi en una entrevista con Efe.

Unos 30 voluntarios, empleados de un banco de Yakarta, situada a unos 56 kilómetros de la isla, le esperan dispuestos a plantar árboles de manglar en una actividad que ayuda a defender la costa de Pari de la erosión marítima.

Destino turístico por sus playas de arena blanca y las aguas azules, Pari, situada en el mar de Java, cuenta con unos 1.000 habitantes, en su mayoría pescadores, y pertenece al archipiélago de las Mil Islas, que en 2019 recibió unos 500.000 turistas.

Inundaciones de agua salada

El archipiélago ha sufrido la caída del turismo por las restricciones de la covid-19, pero su problema más serio es la erosión costera por las inundaciones de agua salada convertidas en recurrentes en los últimos años.

El pescador se lamenta que, por el cambio climático, ya no es posible predecir los patrones del monzón, lo que provoca una caída de la pesca cada vez que se adentran en el mar.

Arif, otro vecino de la isla que trabaja como mecánico, relata como en una inundación de hasta 25 centímetros por las mareas- un fenómeno relacionado con el cambio climático-, muchas de las motos en su taller quedaron dañadas.

Las inundaciones también provocan la salinización de las reservas de agua dulce, lo que dificulta tareas tan cotidianas como beber o ducharse.

«Gastamos entre 50.000 y 100.000 rupias (entre 3,31 y 6,63 euros) en agua solo para una ducha», lamenta Arif en una playa donde son visibles los terrenos perdidos ante la erosión del mar.

Litigio en Suiza

El pasado julio, Edi, Arif y otros dos residentes de Pari decidieron dar un paso más para la protección de la isla e iniciaron un litigio en Suiza contra la constructora Holcim, a la que piden una indemnización de 14.400 francos suizos (unos 14.900 euros o 15.200 dólares) por daños climáticos.

Los indonesios contaron con ayuda de la ONG suiza HEKS-EPER y de la indonesia WALHI para presentar su caso ante el cantón suizo de Zug, donde se encuentra la sede central de Holcim.

Según HEKS-EPER, la compensación ha sido calculada teniendo en cuenta que la constructora es responsable del 0,42 por ciento de las emisiones mundiales de CO2 desde 1950.

Los demandantes también exigen que la empresa reduzca de forma «inmediata y significativa» sus emisiones de dióxido de carbono un 43 por ciento para 2030 y un 69 por ciento para el 2040, así como financiación de medidas «urgentes» contra las inundaciones y la degradación de los corales por la subida del nivel del mar y el calentamiento global.

El caso se encuentra en proceso de conciliación con una vista prevista en septiembre u octubre, pero será elevado como demanda ante un tribunal civil si las partes no llegan a un acuerdo.

Holcim, el mayor productor de cemento del mundo, aunque está presente en Indonesia, no opera directamente en la isla de Pari, lo que no impide, según los demandantes, que la localidad insular sufra los efectos «indirectos» del colapso ambiental.

Los demandantes «reivindican, entre otras cosas, que la subida del nivel del mar y el aumento (en intensidad y frecuencia) de las inundaciones han afectado su forma de vida, su derecho a la vida y su derecho a la integridad física», indicó Lorenz Kummer, responsable de HEKS-EPER, en un correo enviado a Efe.

Kummer señaló que en Pari se usan similares argumentos a los presentados en 2021 contra la petrolera Shell, a la que un juez británico obligó a reducir en un 45 por ciento sus emisiones en 2030, con respecto a 2019, o al litigio del peruano Saúl Luciano Lliuya contra la energética alemana RWE por la amenaza de sus emisiones ante el deshielo en los Andes.

«Esto no va solo sobre mi forma de vida. Es también sobre mi supervivencia. La preocupación nos embarga cada vez que vienen las inundaciones», concluye Arif, al ser preguntado por el proceso en Suiza.

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