Descubren una causa del párkinson que abre nuevas vías terapéuticas

Nov 5, 2021 | Salud

El párkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más común después del alzhéimer y se estima que la padecen siete millones de personas a nivel mundial y alrededor de 160.000 personas en España, según datos de la Federación Española de Párkinson. Ahora, una investigación sin precedentes liderada por Patricia González-Rodríguez, científica de Arcos de la Frontera (Cádiz) de la Universidad de Northwestern, identificó una de las causas de la progresión del párkinson en el cerebro, lo que ayudará a desarrollar nuevos tratamientos para combatir esta patología.

Los resultados del estudio, que publicó la revista Nature, muestran cómo los defectos en el complejo mitocondrial 1 del cerebro, que necesitan para sobrevivir las neuronas que producen dopamina, y cuya ausencia o funcionamiento anómalo provoca la destrucción de estas, generan la progresión del párkinson, de forma lenta pero continua. Este descubrimiento también ha permitido identificar dianas terapéuticas para detener, e incluso revertir, la enfermedad.

José López Barneo, catedrático de Fisiología de la Facultad de Medicina de Sevilla e investigador del IBiS y coautor de la investigación, ha explicado que el párkinson se produce por la “muerte de muchas neuronas pero, en especial, las más importantes, las de la sustancia gris del cerebro que generan dopamina”, que es un neurotransmisor clave que interviene en la función motora del organismo. Esta muerte neuronal tiene como consecuencia la aparición de los temblores y la rigidez que constituyen los primeros síntomas del párkinson: “el síndrome motor característico de la enfermedad”.

Este experto añade que “hace tiempo que se habían asociado las mitocondrias [los orgánulos responsables de la respiración celular, las plantas energéticas del cuerpo] con el párkinson, pero la patogénesis, las causas de la enfermedad, cómo se produce y cómo mueren las neuronas, no se conoce bien”. “Descubrirlo”, continúa, “puede generar medicaciones que irían a la causa de la enfermedad, no solamente a los síntomas”.

Patricia González-Rodríguez, formada en la Universidad de Sevilla, y que continuó en la Universidad Northwestern de Chicago la carrera que inició en el Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS), indica que “la ausencia de un modelo adecuado para probar esta hipótesis ha generado confusión en el campo del párkinson, sin saber si los defectos del complejo mitocondrial 1 eran causa o consecuencia de la enfermedad”. Pero la investigación que lidera lo demuestra por primera vez, y determina que la disfunción en esta zona del cerebro ocurre primero.

Nuevas opciones para tratar y revertir el párkinson

Para llevar a cabo la investigación se ha utilizado un modelo murino (ratón) al que se le ha eliminado el gen Ndufs2 –que resulta clave para la formación del complejo mitocondrial 1– de forma selectiva para poder analizar el impacto que tenía su supresión en la sustancia negra. Los investigadores comprobaron que su ausencia desencadenaba un párkinson progresivo de características parecidas al que desarrolla una persona que padece una disfunción en el complejo.

López Barneo señala que “este modelo muestra, por primera vez, que el complejo 1 es absolutamente necesario para la supervivencia de esas neuronas y que su ausencia produce su destrucción progresiva, no de forma brusca, sino durante varias semanas o meses. Es muy parecido al curso de la enfermedad que se da en humanos”. González-Rodríguez añade: “Hasta la fecha, es el primer modelo animal que se conoce que mimetiza el párkinson en las personas”, que fue modificado genéticamente en 2015 en el IBiS.

Según ha explicado la científica andaluza, la enfermedad afecta primero en las neuronas que producen dopamina, al axón, la estructura alargada y delgada que transmite el impulso electroquímico a otra célula nerviosa. Después alteran el soma, el cuerpo celular de forma esférica que contiene el núcleo. El hallazgo es importante porque, como aclara González-Rodríguez: “Durante más de 30 años, la opinión predominante ha sido que los síntomas motores cardinales del párkinson son causados por el agotamiento de dopamina en los axones. Sin embargo, nosotros concluimos que es necesaria también la falta de dopamina en el soma para que se dé el parkinsonismo (movimientos anormales)”.

La investigación del proceso también es relevante porque, según detalla López Barneo, “las neuronas no mueren cuando este complejo falla, sino que comienzan a funcionar mal”: “Siguen vivas por mecanismos adaptativos, pero con cambios en su función que dan lugar a una serie de alteraciones que aparecen con el tiempo”. Esto abre la vía a nuevos abordajes terapéuticos porque, según afirma López Barneo, “las neuronas son potencialmente rescatables antes de que acaben muriendo y ahí hay una ventana a la terapia muy amplia. Podría ser reversible en algún momento”.

González-Rodríguez precisa que “las neuronas dopaminérgicas afectadas por la enfermedad de párkinson pierden algunas de sus propiedades y cambian su metabolismo, pero durante un tiempo largo no se mueren, es decir, podrían reactivarse (recuperarse), al contrario de lo que se pensaba hasta ahora”. Los resultados del estudio amplían, por lo tanto, las posibilidades de utilizar nuevas herramientas y compuestos para frenar o lentificar la progresión de esta enfermedad neurodegenerativa y revertir sus efectos.

Con información de WebConsultas/800NOTICIAS