¿Qué es la ansiedad altamente funcional y cuándo buscar ayuda?

Sep 29, 2021 | Salud

La ansiedad altamente funcional es como la calma que antecede al huracán. Es decir, es aquella en la que parece que todo va bien, pero con el tiempo evidencia el precario equilibrio que la sostenía.

Tras una fachada de eficiencia, perfeccionismo y productividad, se esconde el deterioro progresivo de la salud. Además, es más difícil aceptarla y trabajarla en comparación con otras formas de este trastorno, ya que ser funcional tiene su halo de «encanto». Veamos de qué se trata.

¿Qué es la ansiedad altamente funcional?
La ansiedad altamente funcional no cuenta con un diagnóstico reconocido en los manuales habituales, aunque su figura se emplea para referir a aquellas personas que resultan eficientes, sobre todo en el ámbito laboral y de las responsabilidades, pero a un costo muy alto de nervios y preocupaciones en otros áreas.

Por lo general, quienes lo padecen son catalogados como trabajadores meticulosos, prolijos y cumplidores. Y si bien son cualidades positivas, lo cierto es que son capaces de trabajar infinidad de horas para sostener ese estatus. Incluso, acaban invirtiendo el tiempo de descanso y de ocio.

Entonces, ¿funcional para quién? Está claro que no para sí mismo, ya que con el tiempo esto se verá reflejado en la salud y en las demás áreas de la vida personal. De hecho, esta condición empieza a afectar los resultados y el rendimiento.

Síntomas de la ansiedad altamente funcional
Las manifestaciones clínicas de este tipo de ansiedad pueden variar en cada persona. No siempre se presentan todos los síntomas de manera simultánea. Sin embargo, una vez se detectan, es conveniente atenderlos. Los más frecuentes son los siguientes:

La persona manifiesta sentirse acelerada de manera constante.
También tiene un ruido mental que no puede apagar. No puede desconectarse ni «parar su cabeza».
Suele tener algún tic nervioso o algún comportamiento ansioso como mover las piernas, morderse las uñas. En algunos casos, presentan alergias o somatizaciones.
Tienen la agenda repleta de actividades y compromisos, y ningún plan suele estar vinculado al descanso.
Todo lo anterior deriva en que la persona rinde, pero también se muestra cansada y estresada. Sin embargo, es incapaz de frenar porque se suele justificarse con que llevar ese ritmo de vida le agrada.
Ventajas y desventajas de la ansiedad altamente funcional
Las ventajas de la ansiedad altamente funcional son más bien «pseudoventajas». Si bien al principio consideramos positivos los atributos de la puntualidad, la organización, el cumplimiento de metas y el compromiso laboral, por otro lado sabemos que implica bastante desgaste.

Una de las mayores desventajas es que este tipo de ansiedad se ve reforzada de manera permanente por el entorno. A la gente le parece magnífico el modo en que trabaja y se maneja esta persona ansiosa, por lo que siempre recibe elogios y felicitaciones. De esta manera, es difícil reconocer su matiz tóxico.

En este mismo sentido, surge otra desventaja; cuesta reconocerla. Esto se debe a que vivimos en una sociedad que premia la productividad, cueste lo que cueste. A su vez, la persona que la sufre rara vez se quejará de su malestar. Una de las razones es que si se muestra contrariada, se derrumba esa imagen de éxito que sostiene.

¿Cómo se puede afrontar?
Buscar ayuda psicológica es uno de los primeros pasos para superar la ansiedad altamente funcional. Sumado a esto, se pueden tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

Practicar técnicas de relajación. Para la ansiedad, orientada a la preocupación del futuro, el mindfulness es una de las técnicas más empleadas, ya que se centra en el presente y focaliza la atención en el «aquí y ahora». También resultan muy útiles los ejercicios de respiración.
Aprender a limitarse y poner límites. Es importante reemplazar el sí como única respuesta por un «puedo ayudarte pero no en este momento» o «tengo los próximos días comprometidos, pero quizás podemos verlo para más adelante». Es decir, es necesario dejar de aceptar todos los compromisos y pedidos, y empezar a ubicarlos en un plazo más real de tiempo para cuidarse y no tener que pasar hasta altas horas de la noche terminando pendientes.
Cuestionar las creencias y los pensamientos. Hay que sopesar y relativizar aquello que se reconoce como ventajas en este modo de funcionamiento. Como vimos, las personas con ansiedad altamente funcional se justifican a sí mismos y se autoconvencen de que está bien ser así porque «tan mal no les va». Por esto mismo, si empiezan a poner en duda aquellos argumentos, verán como surgen otros escenarios y puntos de vista.
Trabajar sobre la autoestima. Mucho de lo que sostiene este tipo de ansiedad tiene que ver con la complacencia a los demás, aún cuando ello implica ir en contra de uno mismo. En este sentido, será fundamental fortalecer una autoestima en donde importen primero las propias necesidades y deseos.
Dedicar tiempo al descanso y al ocio. No hay que dejar de pensar en el tiempo verdaderamente libre, de desconexión. Incluso si resulta difícil desconectarse, es posible dejar «olvidado» el celular en casa al ir a hacer ejercicio, por ejemplo.

Esta forma de ansiedad es una falsa amiga
Como observamos, la ansiedad funcional es un arma de doble filo, ya que en un comienzo «seduce» porque se reciben elogios y se proyecta una imagen de éxito. Sin embargo, mientras más pasa el tiempo, sostener esa fachada se vuelve muy exigente. Esto se convierte en un problema tanto a nivel individual como en otros ámbitos, en especial con las relaciones.

Todo extremo resulta negativo. Ser comodines y satisfacer todas las demandas implica un costo muy alto. Por ello, hay que reflexionar sobre el rol que desempeña la sociedad en el sostenimiento de este tipo de malestar. Hoy en día, el estilo de vida lo normaliza y lo sostiene con una imagen de eficiencia.

Quizás, deberíamos empezar a cuestionar y desterrar aquellos estereotipos que construimos, avalamos y promovemos, pero que comprometen la salud física y mental de las personas.

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