La crónica menor

Ago 12, 2021 | Opinión en Mérida

La devoción al Beato José Gregorio, pica y se extiende. El 10 de agosto de 2021 tuve la dicha de presidir una celebración muy especial.

El agradecimiento por el milagro en la persona de la niña Yaxury Solórzano está ligado a varios lugares del llano adentro guariqueño. Mangas Coberas es la aldea donde vive su familia y donde tuvo lugar el accidente que estuvo a punto de cegar la vida de la niña. Cazorla, Guayabal y Camaguán son poblaciones en el trayecto en el que solo la oración de intercesión de su mamá Carmen, condujeron a Yaxury hasta el hospital de San Fernando de Apure, donde fue operada. Cerca de Camaguán, en medio de los esteros y la sabana cercana al río Portuguesa está un hato, Santa Rosa, donde recibió cobijo durante la convalescencia, y allí mismo, el 19 de diciembre de 2019, instalamos el tribunal eclesiástico que levantó la información requerida para enviarla a Roma, con la feliz noticia al cabo de un tiempo de la aprobación del milagro de parte del Papa Francisco.

Con la anuencia del Arzobispo de Calabozo, la familia Amaro Rangel, dueña del hato, ha levantado una capilla, hermosa y sobria, como testigo para la posteridad de los acontecimientos que tuvieron lugar en ese sitio. Para perpetua memoria, bendijimos y consagramos el templo, depositamos una reliquia en el altar principal, y la niña Yaxury recibió el sacramento de la confirmación, después de la catequesis que recibió de las hermanas franciscanas de San Fernando. Estuvieron presentes para la concelebración, el Arzobispo de Calabozo quien erigió canónicamente la capilla como centro de peregrinación, el Obispo de San Fernando de Apure, el Encargado de Negocios de la Nunciatura Apostólica, el Vicepostulador de la causa y una docena de sacerdotes de Calabozo y San Fernando. Además, Yaxury y su mamá Carmen, la familia Amaro y el personal del Hato, testigo de todo lo que ha acontecido allí en los tres últimos años.

La escultura de tamaño natural del Beato, varias devociones marianas, en nichos que circundan el templo, lucen como custodios de la memoria que allí se guarda. Las emotivas palabras del Dr. Domingo Amaro, explicando la razón de ser de esta edificación y su sentido trascendente como parte del camino de peregrinación de la ruta del Beato José Gregorio desde San Juan de los Morros hasta Mangas Coberas, forman parte de esa creatividad religiosa propia de nuestro pueblo sencillo. Un conjunto de vitrales realizados en Boconó, marcan los hitos de la vida del Beato, y la memoria de la familia Amaro en las imágenes de los abuelos, dan certeza del paso de la fe de una generación a otra. Al finalizar la celebración, se inhumaron los restos mortales de Don Domingo Arnaldo Amaro Avilán, padre de los tres hermanos, en sentidas palabras de su hija Beatriz, expresó temblorosa y agradecida el recuerdo amoroso de su padre, el amor a su tierra llanera y la hondura de la fe que trasmitió a sus hijos.

El llano, tan olvidado y descuidado por quienes deben darle mayor relevancia por su importancia en todos los órdenes para el desarrollo del país, nos da el ejemplo de que allí la fe crece y da frutos. En el llano guariqueño han tenido lugar dos milagros que han llevado a los altares a dos venezolanos. La madre María de Candelaria de Altagracia de Orituco, y el Dr. José Gregorio Hernández en predios de Camaguán a orillas del Apure y el Portuguesa.

Haber participado en esta efemérides es una gracia que nos enriquece, pues la devoción y trascendencia de José Gregorio está haciéndose presente en todos los rincones de la patria y mucho más allá, en diversos países del mundo, como signo de paz y del valor del servicio al prójimo, a la vida y a la atención de los más pobres. Seguiremos siendo sorprendidos por la creatividad que está sembrando iglesias, capillas y ermitas a José Gregorio para la oración y la atención a la vida sana de nuestra gente. Mil gracias a quienes hicieron posible este gesto, en particular a la familia Amaro. Dios les pague y recompense.