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Las detonaciones y el chapoteo de los pescadores en el Lago se escucharon en la oscuridad. Los compañeros de Enmanuel José Puche Olivares Puche (15), su tío; Hernando José Olivares Loaiza (24); Leonardo Yamarte (44), Juan Gabriel Molero Bracho (40), Víctor Sánchez, Reinaldo Domador y un joven, sin identificar, los dieron por muertos, regresaron a la orilla, avisaron a los familiares e iniciaron la búsqueda. Ayer en la tarde encontraron los cadáveres de cuatro y aún rastrean a tres.

Las embarcaciones zarparon a las 3.00 de la madrugada del sector Puntica ‘e Piedra, parroquia Coquivacoa de Maracaibo. En una lancha iba Leonardo, Hernando y su sobrino; en otra navegaban Reinaldo y Víctor, y en la tercera pescaban Juan y el desconocido. Se detuvieron a pocos kilómetros de la Vereda del Lago y allí los emboscaron, contaron sus familiares.

Quienes estaban cerca vieron cuatro peñeros, negro y amarillo, acercárseles, usaban motores 75 y tenían un tiburón en la proa. Sus tripulantes iban armados, los tirotearon, los obligaron a saltar al agua y huyeron con sus redes, sus lanchas y sus motores.

Los parientes y amigos de las víctimas se dirigieron a Polisur y al comando de la Guardia Costera, en el Puente sobre el Lago. Al llegar no los atendieron. Los funcionarios de guardia les dijeron: “No podemos hacer nada. Ahorita ningún superior puede atenderlos”. Todos regresaron a la barriada al norte de la ciudad, esperaron el alba, se organizaron en grupos para rescatar los cadáveres del estuario.

Investigación

Un camión de la Policía científica se acercó a la barriada para atender la denuncia. Buscaron evidencias en el muelle, entrevistaron a algunos familiares en el lugar y se llevaron a unos pescadores en la sede de Altos del Sol Amada para el interrogatorio de rutina y para que formalizaran su denuncia.

“Piratas del Lago y robo”, bajo esa hipótesis investigan inicialmente el ataque en el estuario. “Existen bandas que se disputan todas las costas. La pelea se extiende por el norte, sur, este y oeste. Extorsionan, roban, contrabandean, asesinan, cobran vacunas y hasta se les relaciona con el narcotráfico”, acotó un oficial.

Agonía

Los allegados de los pescadores se desesperaron. Unos se movilizaron por las costas marabinas con la esperanza de que el Lago expulsara los cuerpos, otros se apostaron en la morgue forense y unos más osados se trasladaron hasta la Costa Oriental del Lago. Cerca del municipio Santa Rita hallaron las embarcaciones, sin sus motores fuera de borda, las redes ni los chinchorros. Adjudicaron inmediatamente el asalto a las mafias que operan en esa localidad.

Las esperanzas se desvanecieron con el tiempo, pero el rastreo por el estuario se mantuvo. Ocho embarcaciones habían rastreado por 10 horas cuando al fin encontraron a las primeras víctimas: Enmanuel, Leonardo, Juan y el muchacho, de quien los vecinos no tienen referencia. Los montaron en sus lanchas y los bajaron en Santa Rosa de Agua. Todos presentaban heridas de bala en la cabeza y el pecho.

La búsqueda se detuvo momentáneamente. La oscuridad se esparció por el Lago y les robó la visibilidad. La comunidad juró que no descansará hasta que todos, vivos o muertos, regresen con sus familias./La Verdad

Gobernación de Mérida