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Sentada a un lado del cadáver de Naime Padilla Mendoza, de 24 años, permanecía Diana, su madre. Las lágrimas le corrían por el rostro, llevó las manos a su pecho y comenzó a respirar con dificultad, una vecina se acercó a ella, intentó consolarla, sin resultado, "lo único que deseaba era que el joven respirara", abriera los ojos y la mirara.

En la cocina de la humilde vivienda de lata y piso de arena, mujeres, hombres y niños comenzaron a llegar para observar el cuerpo sin vida del muchacho, yacía tirado en el suelo, cubierto con una sábana blanca y celeste. Su abuela solo se dedicó a mirarlo, sin decir una palabra, escuchaba los rumores que circulaban a su alrededor: "Lo mataron", "era un mujeriego", "esta es la tercera vez que intentan asesinarlo", comentaban los vecinos.

Cuando los medios de comunicación arribaron a la avenida 115 del barrio Nueva Esperanza, parroquia Antonio Borjas Romero del municipio Maracaibo; Marelbis Cubillán, prima de la víctima, relató cómo sucedió el homicidio. El obrero salió de su vivienda a las 3.00 de la madrugada, cinco amigos lo esperaban en un local ubicado en el barrio Estrella del Lago, como quedaba cerca de donde vivía decidió caminar 100 metros hacia abajo.

Al llegar al establecimiento, Naime saludó a sus amigos, comenzaron a conversar, disfrutar de la música y consumir bebidas alcohólicas, una mujer se acercó hasta él y le pidió que la acompañara a la salida, accedió. Justo en el frente del local, unos delincuentes lo abordaron y sin mediar palabras le dispararon, la bala que le entró por el cuello le salió por la cabeza, el impacto provocó que el cráneo se abriera y sus sesos quedaran expuestos, así lo detalló un funcionario de la Policía regional.

Las detonaciones alertaron a los miembros de la comunidad, de inmediato salieron de sus viviendas para saber qué sucedía, entre ellos la madre del occiso. Un vecino del barrio Nueva Esperanza, corrió hacia ella y le contó lo que había pasado. En cuestión de minutos, los amigos de Naime, trajeron su cadáver en un vehículo, luego lo colocaron en el suelo de la cocina.

Objetivo logrado

Los funcionarios de la Policía regional aseguran que al joven ya habían intentado asesinarlo en dos ocasiones, la primera fue hace dos semanas; la segunda la semana pasada, en esa oportunidad le dispararon, pero las balas no lo alcanzaron, buscó refugió en su vivienda. Ahora, "los delincuentes lograron su cometido, lo mataron".

Uno de los efectivos policiales al escuchar las declaraciones de su compañero, comentó que la mujer puede estar implicada en el homicidio, no descarta como móvil los celos. "Es posible que lo hayan encontrado con una mujer y por eso lo mataron"./La Verdad

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