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Luego de comprobarse irregularidades que  trajeron como consecuencia la fuga  de 12 privados de libertad  del Centro de Retención  de Detenidos  de la parroquia  mirandina  de  Nueva Cua,  dos funcionarios de la Policía Municipal de Urdaneta, están siendo investigados por su presunta complicidad.

La evasión habría tenido lugar este domingo, minutos antes de  las 6 de la mañana, cuando   uno de los policías, identificado como Gil K., alertó a la estación  principal  indicando  que se estaban escapando los presos por un boquete, motivo por el cual en el acto, enviaron comisiones al lugar para verificar la situación.

Al llegar,  le apreciaron a este funcionario una herida a nivel de la frente,  cambiando  la versión  inicial del boquete a  una nueva: que se originó cuando uno de los detenidos le manifestó que se sentía mal,  y que al tratar de abrir el calabozo número 2 para sacar al supuesto enfermo,   fue sometido por los internos que yacían en la celda, logrando  doce de ellos escapar, llevándose además con ellos una pistola Pietro berreta, perteneciente a  dicho oficial  y  una escopeta asignada al resguardo del recinto,  modelo táctica marca Makkar.

Al inspeccionar las instalaciones del centro de detenidos no observaron ningún boquete como afirmó Gil al principio, tampoco el techo o las rejas  habían sido violentadas; pero  sí colectaron un bolso en el área de Prevención, en el que hallaron una cédula perteneciente a una mujer  que  ya había estado  allí detenida, situación   que llamó  la atención y  la que Gil no supo dar respuesta.

Una vez ubicaron  la dirección de la mujer,  una comisión se trasladaba  hasta  su residencia pero no fue necesario llegar a su casa, pues  la encontraron en una  parada de transporte público del sector.

Al entrevistarla, la mujer no tuvo reparo en admitir que  desde la noche anterior había estado en “visita conyugal” con uno  de los detenidos (lo cual no está permitido en los centros de detención preventiva), y que por ello,  le pagó al  funcionario Gil la cantidad de 500 bolívares soberanos, y que como prueba de eso,  tenía  algunos  mensajes de texto  que intercambió con dicho policía.

Agregó que  este funcionario, a las 5:30 de la mañana del domingo la sacó del área donde  permanecía  desde la noche anterior con el  detenido, y que al tratar de ingresar  nuevamente a éste a la celda 2,  los detenidos  se le abalanzaron encima, lo golpearon y huyeron por la puerta principal,  al abrir la celda.  Robándose las dos armas que estaban sobre un  escritorio.

Gil y otro supervisor que se hallaba de guardia, de apellido Silva, fueron detenidos  por el hecho, y puestos a orden del Ministerio Público por  su  presunta participación en  evasión de detenidos. (MB)-La Nación