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El alza acelerada de los precios de la carne de res ha hecho que el consumo de ese alimento descienda al nivel más bajo en los últimos 5 años. El presidente de la Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela, Carlos  Albornoz, señaló que en comparación con 1980 y 2012, cuando la ingesta era de 23 kilos por habitante al año, cayó más de 5 veces. “En 2017 el consumo por persona fue de 4 kilos. La tendencia en 2018 es que siga en caída”, afirmó.

Genaro Méndez, ex presidente de Fedenaga y de la Asociación de Ganaderos de Táchira, indicó que en la década de los ochenta aumentó el consumo de carne porque mejoró el poder adquisitivo de los venezolanos y se incrementó la producción. Dijo que en 2012 el alza de la ingesta –pasó de 17 kilos a 23 kilos– se debió a las medidas implementadas por el gobierno para bajar el precio del producto, que se ubicó por debajo del pollo y del cerdo, y por el incremento en las importaciones.

Al respecto, Albornoz precisó que hace 6 años la importación de carne llegó a representar 55% del consumo nacional. “En este momento la importación está en  cero porque no hay divisas, ya que la producción petrolera cayó a niveles de 1947”.

Méndez manifestó que no hay estadísticas claras sobre la cantidad de animales que integran el rebaño porque desde hace 10 años el gobierno dejó de llevar esas cifras, y cuando las publica “son maquilladas según las necesidades del momento para justificar las políticas y acciones emprendidas contra el sector”.

“Las estadísticas que se manejan en el gremio de productores es que el rebaño ha venido disminuyendo. La política de toma de fincas eliminó todas esas unidades de producción que sacaban animales para el engorde. Las fincas que tenían vacas de cría para la reproducir el rebaño se ha ido eliminando. Todo eso ha afectado la producción de ganado. Según Fedenaga, la cifra que se maneja es de un rebaño de menos de 10 millones de cabezas”, dijo.

Recordó que para 2004 había de 13 millones a 14 millones de cabezas de ganado. “El gobierno dice que estamos por encima de los 15 millones de cabezas de ganado, pero es falso. No  llega a 10 millones y se ve en la poca oferta de carne que hay en el país y en la caída de producción de leche”, agregó.

Y aftosa también. El ministro de Agricultura de Colombia, Juan Guillermo Zuluaga,  informó el miércoles que su país afrontaba un nuevo brote de fiebre aftosa tras el ingreso de ganado de contrabando desde Venezuela. Indicó que las reses fueron sacrificadas y no tuvieron contacto con otros rebaños.

El presidente de la Federación de Ganaderos de la Cuenca del Lago, Gerardo Ávila, confirmó en entrevista con Unión Radio la presencia de fiebre aftosa en el ganado venezolano. Aun cuando no puede precisar el número de reses contaminadas con el virus, pidió al gobierno iniciar una jornada de vacunación.

En el país se hacen dos ciclos de vacunación obligatorios al año contra la fiebre aftosa. El primero es con la entrada de aguas (abril-junio) y el segundo en salidas de agua (octubre-diciembre).

Ávila manifestó que el año pasado no se pudo llevar a cabo la vacunación de manera exitosa por la escasez de medicamentos, y espera que el Ejecutivo verifique con los laboratorios si tienen la capacidad para producir la vacuna, pues de lo contrario sería necesario acudir a organismos internacionales.

El ganadero expresó preocupación por la presencia de otras enfermedades que tampoco se combaten, como es el caso de la brucelosis que afecta directamente la leche que produce la vaca.

Albornoz advirtió que el gobierno no ha reconocido los casos de fiebre aftosa y que este ciclo de vacunación es el más bajo en los últimos 20 años.

Leonardo Figueroa, presidente de Asogata, dijo que en mayo del año pasado una dosis de vacuna valía 1.000 bolívares, y para el primer ciclo de vacunación el  producto aumentó de 90 a 100 veces.

“Estoy haciendo gestiones para adquirir las vacunas y están entre 90.000 y 100.000 bolívares. Distribuimos un promedio de 250.000 dosis para los agremiados”, manifestó con preocupación.

A eso se suma que es obligatorio hacer otras vacunaciones contra la leptospira, que ocasiona abortos en vacas e impide la producción de leche. Desde hace dos años no se consigue el medicamento en el país.

“Si no controlas esas enfermedades, automáticamente cae la producción. La vaca no tiene el becerro ni la leche para el ordeño. También incide en el precio de ese producto y el de la carne. Cuando cae la producción, disminuye la oferta y los precios se disparan”, alertó Figueroa./EN