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Especialistas y líderes empresariales analizaron los efectos de la crisis eléctrica y destacaron que las posibles soluciones tomarán tiempo, inversiones, cambios legislativos y la reversión de decisiones políticas, entre otras.

En un inconcluso primer trimestre del año, se han reportado al menos, tres apagones en la Gran Caracas y racionamientos programados en la región sur-occidental del país. “Estas limitaciones en el servicio impactan negativamente en el sector del comercio y los servicios. Sin electricidad no hay economía”, dijo Cipriana Ramos, expresidenta de Consecomercio.

“Cuando hay cortes eléctricos, se interrumpe la cadena de comercialización y las mercancías no llegan a los establecimientos; por tanto, los consumidores quedan insatisfechos”, argumentó. “Y en el caso de que se disponga de productos, estos se dañan al fallar los equipos de refrigeración y son elevados los costos de reposición y adquisición de repuestos, si estos se consiguen”.

Comentó que ante esas ocurrencias, “los puntos de venta no funcionan, colapsan las plataformas del sistema bancario y todos perdemos, pues no podemos vender lo poco que tenemos”. Adicionó que “no tiene sentido” exhortar a las autoridades a que mejoren el sistema, tras 18 años de crisis “prefiero hacer un llamado a la ciudadanía a organizarnos”, enfatizó.

Juan Carlos Rodríguez, especialista en el área, señaló que el país venía “en un franco desarrollo” de la industria eléctrica –iniciado a mediados del siglo pasado- y “perdimos el rumbo; para recuperarlo no será sencillo: el costo de inversión es importante, habrá que hacer cambios a las leyes, revertir la estatización y la politización del sector”.

Actualmente, apuntó en el foro Hágase la luz, organizado por Consecomercio y Cedice, “dependemos de un río” (Caroní) y el cambio climático es un hecho”. Sugirió que tanto clientes industriales, comerciales y residenciales se enfoquen a lo micro, a los fines de “contar con una fuente confiable, ininterrumpida y que no tenga perturbaciones ante las variables del voltaje”.

Según cifras que maneja, 60% de las empresas ha invertido en plantas eléctricas con el propósito de garantizar los niveles de producción. Se refirió a los sistemas de energía de respaldo, también llamados de emergencia, y precisó que existen en el mercado diversos tipos, desde generadores, UPS, paneles solares, inversores, hasta protecciones.

Por su parte, Víctor Poleo, profesor universitario, sostuvo que la crisis “no es casual, es adrede”. Precisó que “en trece años se destruyó lo que se ideó y construyó en cien años”.

Recordó que las autoridades fueron advertidas de las inconveniencias de unir las eléctricas públicas y privadas que coexistían perfectamente.

“Crean Corpoelec como una réplica de lo que sucede en La Habana y devino la ruina”.

El investigador subrayó la “intencionalidad” de la contingencia. “El gobierno no cree en el Sistema Interconectado Nacional (SIN) y se lanza al vacío. No hay despacho de carga, entonces se dejan morir las plantas termoeléctricas e inundar o secar las centrales hidroeléctricas”.

Insistió en que existe el propósito de “asfixiar” a la población, de hacer que sus habitantes “se vayan del país” y llevarlo a la “barbarie. Estamos yendo hacia atrás en el tiempo”.

Por cierto que ayer el Gobierno anunció que invirtió 41 mil millones de bolívares para el traslado de equipos pesados y repuestos, destinados al mantenimiento mayor y reactivación de la turbina 2 de la planta Don Luis Zambrano, en El Vigía (Mérida), informó el ministro de Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez.

Desechó las matrices de opinión que acusan una supuesta falta de inversión y de mantenimiento en el sector, citó AVN. El protector político estadal, Jehyson Guzmán, comentó que esta semana se ha invertido $31 millones en trabajos de mantenimiento para la turbina 1 de la citada central, concretados en enero./EU