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La mayoría de los asalariados de Venezuela pasaron a formar parte del estrato pobre como consecuencia de la caída del poder adquisitivo afectada por la inflación y la escasez, aseguró José Antonio García, dirigente de la Unión Nacional de Trabajadores. “70% de los trabajadores percibe un ingreso por debajo de los tres salarios mínimo, insuficiente para cubrir, ni siquiera, la alimentación del grupo familiar”, agregó.

García explicó que Unete hace los cálculos laborales con base en la información de los voceros y organismos gubernamentales y la data que envían las asociaciones de trabajadores regionales y sectoriales. Añadió que “el empobrecimiento afectaría aproximadamente a 9,8 millones de personas de la población económicamente activa, también llamada fuerza de trabajo, del país que el Instituto Nacional de Estadística ubica en 14 millones de personas”.

El sindicalista señaló que 3 de cada 4 trabajadores no perciben ingresos suficientes para cubrir el costo de la canasta alimentaria familiar, que en agosto estuvo en 383.925,20 bolívares, según el Centro de Documentación y Análisis de los Trabajadores de la Federación Venezolana de Maestros.

El reporte del Cendas señala que en ese mes se necesitaron 25,5 salarios mínimo de 15.051,15 bolívares mensuales, vigente entonces, para comprar la cesta de alimentos.

La población trabajadora analizada por Unete corresponde a los sectores universitario, magisterio, empleados públicos, organismos policiales, obreros, trabajadores del comercio, trasporte y servicios, entre otros.

El dirigente recordó que, desde el año 2000 hasta 2013 los ingresos de la clase trabajadora, aunado con la puesta en práctica de otras políticas sociales, permitieron sacar de la pobreza a más de 30% de la población. “Este panorama cambió en los dos últimos años al pulverizar a tal nivel el poder adquisitivo, por lo que millones de familias cayeron en pobreza”, indicó.

El vocero advirtió que debido al aumento de la pobreza en el país, la habitabilidad (servicios, higiene y confort) y la seguridad de las viviendas de la clase trabajadora se ha deteriorado si se compara con las más esenciales normas urbanísticas./EN