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La fuerza trabajadora del país vive su momento más dramático de la historia. Su esfuerzo queda reducido a nada ante el empuje inflacionario.

Con los sueldos y salarios desfasados, las prestaciones y demás conquistas quedan rezagadas.

Trabajadores de la administración pública y el sector privado viven por igual la crisis que no puede contener el Gobierno nacional, el primer actor en la economía nacional.

Ese creciente descontento comienza a tomar forma en las calles en la forma de protestas de esquina, cierre de vías, paros parciales, sectoriales y hasta amagos de una huelga general nacional que haga cambiar el rumbo de las directrices económicas.

1928 La primera Ley del trabajo

El controversial año 28, punto de partida de una generación que tendría participación activa en la vida nacional, marca el punto de arranque del derecho laboral venezolano.

La promulgación de la primera Ley del Trabajo del 23 de julio de 1928 crea un marco referencial que a través del paso del tiempo, va incorporando los puntos de vista de legisladores, federaciones y sindicatos.

Al rojo vivo

El montoreo del descontento por razones laborales se lleva con dedicación en el Observatorio Venezolano de la Conflictividad (OVCS) que en el primer semetre de 2018 contabiliza 5.315 protestas, 30 diarias, de las cuales el 84% son por derechos sociales.

El estudio comparativo de la ONG expresa que esa turbulencia social se manifiesta con mayor intensidad en el Distrito Capital, seguido por los estados Zulia, Lara, Bolívar, Mérida y Anzoátegui.

Frustración

Muchos dirigentes sindicales que sintieron proximidad con el Socialismo del Siglo XXI al criticar la eliminación de la retroactividad de las prestaciones sociales de la “cuarta república”.

Se sintieron recompensados el con la promulgación en 2012 de la Ley Orgánica del Trabajo que daba vueltas al reloj y rebasaba el fatídico 7 de marzo de 1997 cuando fue eliminado ese derecho laboral.

Pues, hoy, con el descalabro económico y la pérdida del valor adquisitivo del bolívar, los líderes de la masa trabajadora se desligan de esa bandera y manifiestan públicamente su frustración, sin temor a represalia alguna.

Cuando la vista se vuelve a las prestaciones, el recurso que en teoría garantizaba un retiro honorable para el empleado, la realidad golpea más fuerte.

Sin miedo

A la ola de protestas por mejoras salariales emblemática por deás en el sector salud con el descontento de las enfermeras, comienzan a sumarse trabajadores del área de la comunicación.

Los empleados de la CANTV recordaron al Estado cuán insignificante es su salario al ir al mercado y tratar de cubrir los gastos básicos de una familia.

Allí a las puertas dela empresa que da cobijo a las movilizaciones chavistas, las razones para concentrarse fueron distintas esta semana.

La onda expansiva en los puestos de trabajo que dependen del Estado se hizo sentir en Corpoelec.

Este lunes precisamente está previsto un paro “hasta que haya una respuesta por parte del presidente Nicolás Maduro” , de los trabajadores adscritos a la Federación Venezolana de Trabajadores Eléctricos. La exigencia de mejoras salariales tiene un llamado especial a Motta Domínguez./2001