milosalcalay13

Según la lupa diplomática del internacionalista Milos Alcalay, la resiliencia es el primer paso para canalizar la corriente política, económica y social que abruma a los venezolanos.

Reitera que el reloj de las relaciones internacionales no avanza al mismo compás que el del clamor venezolano, por ello considera importante que todo ciudadano tenga en cuenta que ningún otro país, ni ningún organismo internacional “sacará nuestras castañas del fuego”.

No obstante, resalta que anteriormente en el hemisferio americano era casi nulo cualquier nombramiento o acusación contra el Gobierno bolivariano, a diferencia de ahora, cuando todas las instituciones internacionales miran con preocupación las situación de Venezuela.

Al Gobierno, Alcalay lo compara con el Faraón de Egipto, que se niega a reconocer la libertad de su pueblo, mientras se sacude las plagas de su alrededor.

Sobre la decisión de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) de ir a las regionales, el experto señala que internacionalmente es visto como una contradicción, mas esto no espanta el apoyo de las distintas instancias.

Su instinto político le indica que en cualquier momento podría haber una implosión social proveniente de afectos, no afectos al gobiernos y militares descontentos.

¿Qué consecuencias pueden tener todos estos pronunciamientos internacionales?

Los tiempos de la diplomacia y los organismos internacionales tienen sus limitaciones y sus peculiaridades. En el tema de Venezuela es necesario recalcar que en un inicio había una especie de solidaridad automática con Chávez; cuando alguno de los voceros planteábamos la situación de la pérdida de la democracia o de los Derechos Humanos, la respuesta de estos organismos era: ‘Sí pero Chávez ganó las elecciones, sí pero Maduro ganó las elecciones, sí pero no hay una unidad de la oposición, sí pero hay países donde las situaciones son peores’. Era muy difícil, inclusive entre gobiernos aliados, poder tener una respuesta; sin embargo, ahora las cosas han cambiado, hoy diría que no hay gobierno ni organización internacional que no esté al tanto de esta situación. La OEA no tiene mecanismos de intervención. Sólo nosotros los venezolanos somos los artífices de nuestro futuro, ningún organismo internacional, ningún país nos va a sacar las castañas del fuego, lo tenemos que hacer nosotros.

¿Qué representa la llamada Declaración de Lima?

La reunión de Lima comienza señalando que no van a imponer una condición internacional, sino que van a facilitar que haya un cumplimiento de los mecanismos internacionales como la Carta Democrática Interamericana o la Convención de los DDHH; pero esa reunión de Lima tiene una clarísima ventaja sobre todas las reuniones anteriores de solidaridad con la democracia venezolana, y es que son 17 cancillerías, no es la OEA, ni ningún otro mecanismo internacional, sino un grupo de países que piensan igual sobre la situación de Venezuela; además es un documento que fue aprobado por unanimidad y donde no se discutió detalle alguno, entonces representa un gran aporte, porque se parece a lo que fue el grupo Contadora, porque incluso está compuesto por los países más representativos de América Latina y el hemisferio. Pero en suma, esto nos va a ayudar primero a caracterizar la realidad del país, apoyarán las sanciones que se anuncien desde distintas instancias internacionales, respaldarán que en la próxima reunión de la OEA se reúna la Asamblea General para monitorear lo que está pasando en el país, no apoyarán la candidatura de Venezuela ante cualquier organismo internacional y votarán a favor de la democracia venezolana.

¿Esta Declaración de Lima también abre puertas a que países europeos se unan a las sanciones?

Las sanciones que comenzó a aplicar Obama, en virtud de los mecanismos establecidos por el presidente Clinton que, inicialmente estaban destinadas a algunas personas involucradas con el narcotráfico, fueron aumentando con el presidente Trump para utilizar otras categorías como violación de los principios democráticos, como el caso de las rectoras del CNE; incumplimiento los Derechos Humanos, en el caso de Tarek William Saab; y hechos de corrupción, cuya lista de venezolanos ha ido aumentando. En Europa ya el presidente del Parlamento Europeo y la Comisionada de Asuntos Internacionales dijeron que consideran aplicar estas mismas sanciones y otras que no se han comenzado a aplicar.

¿Estas sanciones no terminarían afectando a la población venezolana?

Estas sanciones que aún no se han aplicado, se debe a que muchos señalan que un embargo económico afectaría a la población venezolana. Yo diría que es una verdad a medias porque cuando la comunidad ha querido ayudarnos a salir de la crisis de la mano de muchas fundaciones y ONG, el Gobierno es el que ha prohibido y perjudicado la situación. Entonces el embargo no va hacia el pueblo venezolano, sino hacia una dirigencia que ha utilizado los mecanismos fraudulentos de la corrupción. Europa y otros países de Latinoamérica no tardan en tomar esta medida de embargo o congelación de cuentas bancarias de funcionarios.

¿En el panorama internacional cómo se ve la decisión de la MUD de participar en las regionales?

Sin duda se ve como una contradicción. Nuestros partidos de oposición deben entender que es necesario presentar estrategias coherentes. Tú no puedes decir que no vas a las elecciones de la ANC porque es fraudulenta e ilegítima constitucionalmente, y una semana después decir que vas a las elecciones regionales. A pesar de los malabarismos internos es necesario tener a un canciller de la oposición, a un solo vocero para evitar contradicciones. Sin embargo, a pesar de que pisamos muchos cayos, hemos logrado conquistar una solidaridad tan amplia que esas contradicciones no las toman en cuenta porque quieren ayudarnos. La filarmónica planetaria está sonando bien a pesar de nuestros errores.

¿Es posible pensar que la comunidad internacional solo actúa acorde a sus intereses?

Cuando se construyó la Unión Europea uno de los elementos fundamentales era la cláusula democrática. Europa sufrió muchas dictaduras, así que dijeron que para ser socios de este club es necesario ser un país democrático. En América Latina muchos años después hubo dos grandes figuras, una la de Rómulo Betancourt, que incitaba a que no se reconociera ningún gobierno de facto, sea de derecha o izquierda, y luego la del canciller Arístides Calvani, que buscaba la democratización del continente. Esta lucha logró que se consolidara la idea de que no haya más dictaduras; allí nace la Carta Democrática Interamericana; la democratización del continente fue tan fuerte que tuvo que plegarse. En este caso la carta no se quiso aplicar donde había una especia de complicidad con el Gobierno Bolivariano porque muchos países eran aliados y llegaron al poder a través de Chávez. No obstante, el péndulo de América Latina volvió a la democracia, por ello sacó a los Kirchner, a los Lula, Lugo, entre otros. En otras palabras hay nuevamente una democratización y por eso la Carta Democrática se fortalece.

¿Cuándo comenzarían a dar frutos las sanciones aplicadas a los funcionarios venezolanos?

Los tiempos diplomáticos no son tan rápidos como quisiéramos. No podemos esperar de la diplomacia que aunque un General haya salido en una lista de corrupción, mañana lo agarren y se lo lleven preso; eso no es así. Esto es una carrera de resistencia y no de velocidad. Pero sí hay cuestiones sistemáticas, por ejemplo desde el año 2004 está vigente la Corte Penal Internacional, que funciona como una espada de Damocles a todos aquellos que están en las listas y mañana cuando se demuestre que han incurrido sistemáticamente en violaciones de lesa humanidad, pueden llegar a esposarlos y llevarlos presos. Ha habido varias demandas hechas. El gobierno está tan preocupado que la hermana del vicepresidente de la República, después de ser embajadora en los países bajos, la llamaron a que se dedicara solo a la Corte Penal, porque saben que eso es una amenaza que puede darse y que además está acompañada de listas. Incluso el mismo Almagro le solicitó al expresidente de este tribunal asesoramiento para evaluar cómo la OEA puede dirigirse; el Concejo de Seguridad de la ONU, parlamento de Colombia y Chile han ido a esta misma corte, al igual que distintos personajes del Gobierno, como Escarrá que emitió una demanda contra Chávez en esta instancia, o como Arria, Walter Márquez. Es evidente que ante desastres como los de Siria, donde hay un millón de muertos, o el tema de Ruanda, la situación de Venezuela esté en espera; pero siempre hay países que abogarán para acabar con otras dictaduras. Más temprano que tarde llegará, a pesar del trabajo que esté haciendo la hermana del vicepresidente. Hay tantos expedientes abiertos que no pueden ser ignorados.

¿A su parecer es más probable que el Gobierno acceda a negociar o termine de ensimismarse?

Uno de los problemas que tiene el Gobierno Bolivariano es que no admite ninguna disidencia; no saben dialogar, solo acatar órdenes. Para ellos diálogo es monólogo. Incluso la torpeza es tan grande que a Zapatero, un hombre que ayudó mucho a defender el gobierno de Maduro pero en una oportunidad hizo un comentario que le disgustó a Maduro, lo insultaron. Hasta ahora el Gobierno no ha dado muestras de querer cumplir con las condiciones propuestas por la MUD.

¿Cree que puede haber un alzamiento militar?

Ya hay muchos funcionarios militares como Cliver Alcalá Cordones, que afirman ser chavistas, pero también aceptan que lo que ocurre hoy en día es una barbaridad. Hay descontento en los cuarteles, uno no sabe qué pasa, pero ellos sí. Es como decía Luis Herrera Campins: ‘Los militares son leales hasta el momento en que dejan de serlo’. Pinochet era el hombre de confianza de Allende; cuando estaban bombardeando La Moneda, Allende estaba preocupado por Pinochet, pero era el mismo Pinochet quien había dado la orden del bombardeo. En 2002 los generales chavistas fueron los que le pidieron la renuncia a Chávez; no eran militares colombianos, ni del imperio, eran venezolanos. Cuando en el Caracazo dieron la orden del Plan Ávila para que sacaran las armas contra el pueblo, los militares se opusieron. Hoy al sector militar lo desconozco, y no quiero conocerlo, pero lo que yo creo es que Venezuela va a pasar a una transición y a los militares, les guste o no, tendrán que hacer un esfuerzo para volver a cumplir con sus funciones legítimas.

¿Y si el Gobierno no accede al diálogo, ni ocurre un alzamiento militar, cómo actuaría la comunidad internacional?

Cualquier Gobernante debe tener sentido de la realidad, para saber cuándo a uno se le terminó el tiempo. Si tú has hecho que el país colapsara, que tuviera el índice de inflación más alto del mundo, que no haya comida ni medicinas, que los hospitales no funcionen y tener a un 80% de la población en contra, deberías permitir que el pueblo se exprese. Cuando los judíos eran esclavos en Egipto, el Faraón no quería entender que los israelitas no querían ser más esclavos, de modo que tuvo que sufrir las plagas, hasta que no aguantó más; hoy es similar, están lloviendo las plagas y el Faraón de hoy no se quiere dar cuenta que ya se acabó. Pero si no se llega a un acuerdo y siguen las plagas pueden ocurrir es una implosión que ya ha comenzado en la población y en muchos sectores del chavismo.

¿Descartaría una intervención militar de cualquier país?

Esa es solo una fantasía que el Gobierno tiene en su mente, es vender el heroísmo patriótico. Hoy en día la mayoría de los ministros de defensas son civiles - exparlamenta- rios. Ahora, respaldo militar sí podríamos tener en caso de que haya un golpe de Estado, siempre y cuando haya una transición política y venga acompañado de la búsqueda de un gobierno civil-democrático. Los militares no son marcianos, al igual que los demás sectores de la sociedad son parte de Venezuela y sufren.

¿Qué más puede hacer el Vaticano?

La diplomacia vaticana tiene siglos y obedece a una serie de mecanismos en los cuales la prudencia es un elemento fundamental. En el caso de Venezuela creo que han sido absolutamente claros desde el primer día, más claridad de análisis que la que ha pronunciado la Conferencia Episcopal de Venezuela, imposible. En segundo lugar, la iglesia no peca por exceso ni por defecto, ellos siempre están allí y a la orden; no son ellos los que van a resolver nuestro problema. No podemos decir ‘Papa vota a maduro’, porque eso no le corresponde al Papa. La diplomacia vaticana ha hecho un trabajo extraordinario, pero los que tienen que poner de su parte con una negociación lúcida, clara y no contradictoria somos nosotros, para aprovechar este enfoque único en el mundo que es la solidaridad con Venezuela./2001

Gobernación de Mérida