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Electo el pasado 7 de junio como presidente de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela (FCU-UCV) en medio de un polémico proceso, David Sosa de 24 años, anda entre sus clases en la Escuela de Estudios Políticos y Administrativos y los preparativos para su juramentación (prevista para finales de este mes) en el máximo cargo de representación estudiantil de la “casa que vence las sombras”, en sustitución de Rafaela Requesens.

Se hace esperar en el patio del Centro de Estudiantes de la Escuela en la que cursa el tercer semestre -aclara que comenzó estudiando ingeniería pero pronto descubrió que los números no eran lo suyo- saluda a compañeros que disfrutan del receso, se acerca y ofrece disculpas por el retraso. Otro joven que lo acompaña consigue prestado un espacio en la sala de lecturas para que la conversación con el líder estudiantil esté libre del ruido ambiente. Amigable y con un discurso político que va hilando con notable facilidad advierte que en su nuevo rol dará la pelea por los derechos del alumnado, por la universidad y por un mejor país.

¿Qué te llevó a postularte a la presidencia de la FCU-UCV?

El haber sufrido en carne propia lo que han sufrido muchos otros compañeros que lamentablemente han tenido que dejar su vida académica para trabajar o irse del país. Sé lo que implica tener un comedor cerrado, yo era un usuario y eso afectó de gran manera mi bienestar, sé lo que es perder un semestre por no tener cómo alimentarme, sé lo que es ser perseguido, estar preso por defender ideas de libertad, propias de la universidad, porque cuando estás en un aula de clases eso es lo que estás aprendiendo y cuando sales hay una realidad que pretende eliminar eso. Ante esa adversidad decidí tomar acción, no esperar que las soluciones cayeran del cielo, sino ser parte del cambio. Para eso se dio la oportunidad de postularme a la presidencia de la FCU, cuando nunca antes había manifestado intención de medirme en espacios de dirección dentro de la universidad a pesar del trabajo estudiantil que poseo. Es la primera vez que tengo una aspiración clara de llegar a un espacio y usarlo para transformar realidades.

¿Por qué crees que una mayoría del estudiantado ucevista votó por ti?

Creo que el estudiante tiene bastante conciencia del momento en el que está. Está clarísimo de lo que sucede más allá de la universidad, de que hay que solucionar cosas afuera para que el modelo de universidad que tenemos o que teníamos con todas sus providencias estudiantiles, regrese y sea mejor, pero que hoy está gravemente en crisis a punto de fallecer, y se sintió indignado. Indignado además por lo que pasó durante la campaña de las elecciones estudiantiles, que en el último día nos quitaron nuestro nombre (Todos por la U) y tuvimos que medirnos con otro (Estudiantes libres) que si bien nos representa fue una baja acción para sacarnos del juego, hubo parcialidad (en la Comisión Electoral) pero eso tuvo un costo para quienes querían ganar con esos métodos.

¿Siendo estudiante, cómo has visto deteriorarse la universidad, las condiciones de los alumnos?

Cuando ingresé a la universidad las condiciones del comedor estaban bastante mermadas, luego se retiró el pago que se hacía, simbólico en realidad, pero ayudaba con algo. Vi cómo cerró sus puertas y eso marcó mi vida estudiantil, fue un golpe duro porque no tenía los medios para cubrir mis requerimientos principalmente en alimentación, eso disminuyó mi capacidad para la compra de libros y material de apoyo académico, que no eran libros sino copias porque era difícil adquirirlos por los costos y ahorita es imposible. Eso incide en el ánimo del estudiante, uno se siente abrumado por la cantidad de problemas, tener que resolver alimentación, transporte, yo uso el Metro pero muchos compañeros el transporte público superficial y los más afectados son los que viven más lejos, la inflación ha hecho que los precios suban constantemente. Es la causa de que en muchas escuelas haya hasta 50% de deserción, imagínate la mitad de un salón vacío, es inhumano, lamentable, crítico.

Fueron momentos de mucho compromiso, con los valores, con los principios que me han inculcado en los distintos espacios, comenzando por mi familia, por la organización donde hago activismo que es Voluntad Popular (VP) la UCV, por los equipos con los que he tenido el honor de hacer política y allí en la cárcel son instantes en los que eso se pone a prueba. Es una nueva forma de lucha, para que no te quiebren, no es en la calle, no es visible, es personal. Muchos de nosotros y los que todavía están privados de libertad, hemos logrado resistir, algunos vencimos y los que quedan también vencerán, estudiantes de la UCV, de otras casas de estudio y otros hermanos venezolanos víctimas de este sistema dictatorial que pretende callarnos.

Hay muchas denuncias sobre torturas en esos centros de reclusión, ¿fue tu caso?

Estuve en el Sebin de El Helicoide dos meses y medio y fui procesado por la justicia militar. Hay distintos tipos de tortura, estuve aislado, hay hacinamiento, no hay luz natural, no hay ventilación, sufres maltratos psicológicos y físicos, te guindan durante horas con esposas. Esas son las cosas a las que nos estamos enfrentando, pero estamos dispuestos a hacer lo necesario para tener el país que queremos.
Recuerdo el día de presentación con mis abogados y les decíamos, hermano, nosotros queremos y asumimos el rol que nos toca, no queremos que se hagan cosas para que salgamos de aquí por acuerdos, porque somos inocentes, saldremos de esta situación con la frente en alto porque no hicimos nada malo, sólo luchar por nuestro país. Esa fue la actitud con la que enfrentamos la situación desde el día uno hasta el último, son posiciones dignas que están asumiendo muchos presos políticos como mi hermano Juan Requesens y estoy seguro que no los van a quebrar.

Mi caso estuvo en tribunales militares y finalmente pasó a tribunales civiles, mientras tanto sigo viniendo a clases, haciendo mi vida, mi lucha por mi familia, por la universidad por el país, lo que tengo que hacer y lo que quiero hacer, no hay nadie que me saque de esto.

Habiendo pasado por una detención, ¿por qué te quedas en el país?

No sólo me ha tocado despedir amigos sino hermanos que me ha regalado la vida, la academia, hermanos de sangre. Sé lo que eso implica y el dolor que eso genera en nuestras familias, pero en lo personal decidí quedarme a pesar de los riesgos, de las cosas que he tenido que superar porque mi pasión me lleva a estar aquí en Venezuela.

Yo quiero servir a otros, a los distintos, a mis compatriotas, quiero dedicarme a la política, porque lo que me mueve es la lucha contra las injusticias, quiero dejar un mundo mejor del que yo encontré y eso en definitiva no lo podré hacer en un mejor sitio que en Venezuela. Nuestro país necesita de hombres y mujeres comprometidos con lo público, que lo hagan bien y con honradez, me quedo para construir cambios que se hagan con acciones, las soluciones no nos van a caer del cielo. Si queremos un país mejor debemos construirlo nosotros.

El movimiento estudiantil que en 2007 tuvo un rol fundamental en la derrota de la reforma constitucional que propuso Hugo Chávez demostró gran fuerza ¿crees que el movimiento estudiantil de hoy está disminuido?

Creo que el movimiento estudiantil no ha perdido fuerza como tal ni está desunido. Los estudiantes están y tienen su realidad que es distinta a la de ese año. Hoy nos encontramos ante un modelo de pensamiento único que ha buscado cercenar, destruir y arrodillar a distintas instituciones de la sociedad civil como por ejemplo los medios de comunicación. Hoy hay una hegemonía comunicacional que en ese momento no había y ayudaba a que este movimiento estudiantil fuese más visible ante el país y se pudiesen masificar de una manera más efectiva, hoy eso es más difícil, hoy tenemos que hacer un trabajo artesanal de articulación y eso es lo que nos empuja a que nosotros como movimiento estudiantil hagamos el grandísimo esfuerzo de organización con los distintos dirigentes de las universidades autónomas, experimentales y privadas. Ante el cerco comunicacional que estos indolentes nos han querido colocar, nuestra respuesta será mayor organización y disciplina para poder llevar adelante lo que el movimiento estudiantil requiere, una lucha frontal por sus derechos y por el país que queremos. Hay unidad y cohesión absolutamente porque lo que nos une son los valores y principios de universalidad que aprendemos aquí, pluralidad, institucionalidad y democracia.

¿Pero qué les dices a los jóvenes, a los estudiantes que siguen aquí pero sienten que no hay esperanza, que la única salida es Maiquetía?

A toda la juventud venezolana, tenemos que tener unión. Si nos separamos, si nos dividimos en grupos nos vencerán. Unidos daremos la pelea, si ese músculo no lo construimos, cualquier lucha estará perdida. A organizarse, articularse, a ordenarse. Los estudiantes y los venezolanos debemos aprender a crear instituciones para la lucha política, tener planes y disciplina en las acciones a tomar para lograr los resultados, así como lo aplicamos en la vida, también en la política. Como jóvenes, seamos creativos, tengamos nuevas ideas, no nos limitemos, no hagamos la política acartonada de siempre. Somos una nueva generación que le dará grandes alegrías a este país, que construirá la universidad y el país que queremos, con una vida normal.

¿Crees que van bien en esa lucha?

No sólo vamos bien, vamos encaminados, con fuerza, con todo, todos juntos a dar la lucha por la universidad y la Venezuela que queremos./2001