aceite

En las galletas, en los cereales, en los snacks salados, en los helados, en la bollería industrial, en las pizzas, en las chocolatinas... El aceite de palma está por todas partes, y salir del supermercado sin algún producto que lo contenga resulta muy difícil. Su carácter polémico se explica porque cada vez más nutricionistas y científicos advierten de sus efectos perjudiciales para el organismo.

Hasta hace unos pocos años, se trataba de una sustancia muy apreciada. Obtenido a partir del fruto de la palma africana Elaeis guineensis, que se cultiva en Malasia e Indonesia principalmente, este aceite rebosa de vitamina E, y contiene más precursores de la vitamina A que las zanahorias y el tomate. Esta combinación le otorga un fuerte poder antioxidante.

Mala reputación


Sin quitarle mérito a esas vitaminas, ahora las miradas de desconfianza se dirigen hacia uno de sus principales componentes, el ácido palmítico. Es un ácido graso mucho menos saturado que la mantequilla y que no contiene las peligrosas y prohibidas "grasas trans", es verdad. Pero no por eso se puede considerar saludable.(Globovisión)

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