uso de sanitario

 

Aunque pareciera que llevar agua potable a las regiones más pobres del mundo es el reto más urgente, en realidad, la necesidad de que la gente tenga lugares seguros donde dejar los residuos sólidos que producen sus intestinos -mejor dicho, su materia fecal- es mucho más apremiante.

De hecho, el saneamiento básico fue el Objetivos del Milenio (los antepasados de los Objetivos de Desarrollo Sostenible) que tuvo peores resultados en 2015, cuando se venció el plazo para cumplirlo.

De acuerdo con la OMS, 2.300 millones de personas todavía no tienen acceso ni siquiera a una letrina para depositar sus excrementos. De hecho, apenas el 39% de la población mundial tiene acceso a un sistema de saneamiento básico confiable (es decir, de sanitarios u otros sistemas que permitan transportar y trata los excrementos antes de ser devueltos al ambiente).

Lo que es más grave: 892 millones de persones todavía practican la defecación al aire libre.  Y, según la ONU, cada dos minutos mueren unos 800.000 niños en todo el mundo por diarrea, casi siempre causada porque las aguas que consumen están contaminadas con excrementos.

Es un circulo vicioso difícil de romper, pues si bien desde el 2000 la cantidad de personas que defecan al aire libre ha disminuido a razón de 22 millones de personas al año, esa cifra no es suficiente para eliminar este problema para el año 2030. (El Espectador)

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