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Ser parte de la realeza tiene su costo, especialmente cuando no se ha nacido en cuna de oro. Pasada la algarabía mundial de su boda de ensueño, convertida ya en la duquesa de Sussex, a Meghan Markle le esperan seis meses de tediosa instrucción.

Isabel II ha impuesto a la esposa norteamericana del príncipe Harry clases de protocolo para perfeccionar algunos aspectos propios de la realeza. La monarca ha encomendado esta tarea de instrucción a su secretaria privada, Samantha Cohen.

Como parte del reglamento de la familia real, le será prohibido hacerse selfies, pintarse la uñas de color oscuro, firmar autógrafos, hacer uso de las redes sociales, vestir minifaldas, cruzar las piernas en público y llegar tarde.

Así lo informa la prensa británica, que explica que Cohen, una australiana conocida como "Samantha la Pantera", asesorará a la duquesa en su residencia en el palacio de Kensington.(Globovisiòn)