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monseñorporrasnegro

 

Nos sorprendió la noticia del grave accidente cerebral y posterior deceso del joven sacerdote José Alirio Contreras Roa.

Nativo de Guaraque donde había nacido el 24 de junio de 1979, tenía apenas 37 años de edad. Estudió en su pueblo natal, en el Seminario San Buenaventura de Mérida y posteriormente en el Laterano en Roma donde obtuvo la licenciatura en ciencias morales. Ordenado el 29 de octubre del 2005, ejerció un año como vicario en la parroquia Nuestra Señora del Carmen de Montalbán, Ejido. Posteriormente fue a especializarse en la ciudad eterna, y por convenio con la Arquidiócesis de Pescara-Penne, donde son numerosos los italo-venezolanos, ejerció su ministerio presbiteral. Párroco de dos pintorescos pueblitos Piciano y Picianello, se ganó el aprecio y cariño de sus feligreses por su sencillez, cercanía, trabajo apostólico y bondad para con todos. Fue muy estimado por el Arzobispo, Mons. Tomasso Valentinetti y por el presbiterio de su arquidiócesis. El funeral exequial fue presidido por dicho prelado acompañado de numeroso clero y fieles, en compañía de sus padres que lograron llegar para verlo todavía con vida. Sus restos serán cremados y en fecha próxima repatriados a su lar natal.

Su servicio misionero en Italia no se redujo a la atención de su feligresía. Sus parroquias fueron siempre lugar de acogida para obispos, sacerdotes y laicos que recibieron de él, y de su feligresía, las mejores muestras de acogida fraterna y espléndida generosidad para con todos. Preocupado por su país, estuvo en contacto con personas e instituciones que solicitaban ayuda. Su comunicación con quien escribe estas líneas fue constante. Alegre, jovial, sincero, sentía que su sacerdocio crecía y su entrega al Señor se hacía más profunda.

Nuestro agradecimiento al Arzobispo, clero y fieles de Pescara-Penne es infinito. Las atenciones que recibió en su rápida y desconcertante enfermedad no fueron sino la punta del iceberg de un reconocimiento a su apreciada labor. A las autoridades y fieles de Piciano y Picianello el mayor de los reconocimientos porque encontraron en el Don Alirio un amigo, un guía, un cristiano a carta cabal.

En el año de la misericordia, nuestro presbiterio siente su partida y ora por él y sus seres queridos. La bondad infinita del Señor Jesús y de María Santísima lo reciban en su seno para que sea intercesor por su tierra que tanto amó y por la tierra italiana a la que dedicó lo mejor de sí. Descanse en paz.
49.- 2-0-16 (2529)

Gobernación de Mérida