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Durante estos largos, duros y crueles 20 años hemos visto la destrucción de nuestra Venezuela, todo está devastado, lo sabemos nosotros, el mundo lo sabe. Hemos hecho hasta lo imposible para que esto pare: demolieron la industria, el comercio, la salud, la economía, la agricultura, la infraestructura, lo político, lo social, todo;  pero los más cruel, doloroso e inhumano es la fragmentación de la familia.


Los días transcurre, la angustia, el dilema, la incertidumbre se apodera de nosotros. Todas nuestras energías se agotan en el día a día en busca de alimentos, medicinas, gasolina; los servicios básicos como agua, luz, gas, son toda una hazaña, absorben nuestro tiempo porque debemos proteger a nuestras familias, se trata de sobrevivir a esta catástrofe que no produjo la naturaleza, sino que fue obra del hombre.


El tiempo sigue avanzando, mientras el éxodo de los venezolanos aumenta a cifras escalofriantes nunca vistas en la historia de nuestro continente. Hoy día se habla de más de 4.000 millones de venezolanos que emigran buscando en otros países condiciones para subsistir, pues ya no existen en nuestro país; se estima que estas cifras serán  superadas al finalizar el periodo escolar, porque ya sobrevivir en Venezuela se casi imposible.


En medio de este desastre en cada bodeguita, esquina, en cada comunidad se comenta, se debate, se discute sobre la  imperiosa necesidad de solicitar la intervención militar a nuestros aliados;  sin embargo, vemos que para la fecha de este articulo la agenda en la Asamblea Nacional fue: 1. Proyecto de Acuerdo de creación del Monitor de Servicios Públicos de la Asamblea Nacional y 2. Debate sobre la crisis fronteriza y su repercusión en la población venezolana. 


Dilatar la salida de maduro y sus mafias no lo aceptaran los venezolanos. Venezuela requiere con urgencia que concentremos todas nuestra fuerza interna y externa para lograr la salida del Estado criminal que impera.  La única ruta que nos llevara  a la libertad es la del coraje y la fuerza.

La Constante  Incertidumbre

Por: Eve Santiago

Durante estos largos, duros y crueles 20 años hemos visto la destrucción de nuestra Venezuela, todo está devastado, lo sabemos nosotros, el mundo lo sabe. Hemos hecho hasta lo imposible para que esto pare: demolieron la industria, el comercio, la salud, la economía, la agricultura, la infraestructura, lo político, lo social, todo;  pero los más cruel, doloroso e inhumano es la fragmentación de la familia.

Los días transcurre, la angustia, el dilema, la incertidumbre se apodera de nosotros. Todas nuestras energías se agotan en el día a día en busca de alimentos, medicinas, gasolina; los servicios básicos como agua, luz, gas, son toda una hazaña, absorben nuestro tiempo porque debemos proteger a nuestras familias, se trata de sobrevivir a esta catástrofe que no produjo la naturaleza, sino que fue obra del hombre.

El tiempo sigue avanzando, mientras el éxodo de los venezolanos aumenta a cifras escalofriantes nunca vistas en la historia de nuestro continente. Hoy día se habla de más de 4.000 millones de venezolanos que emigran buscando en otros países condiciones para subsistir, pues ya no existen en nuestro país; se estima que estas cifras serán  superadas al finalizar el periodo escolar, porque ya sobrevivir en Venezuela se casi imposible.

En medio de este desastre en cada bodeguita, esquina, en cada comunidad se comenta, se debate, se discute sobre la  imperiosa necesidad de solicitar la intervención militar a nuestros aliados;  sin embargo, vemos que para la fecha de este articulo la agenda en la Asamblea Nacional fue: 1. Proyecto de Acuerdo de creación del Monitor de Servicios Públicos de la Asamblea Nacional y 2. Debate sobre la crisis fronteriza y su repercusión en la población venezolana.

Dilatar la salida de maduro y sus mafias no lo aceptaran los venezolanos. Venezuela requiere con urgencia que concentremos todas nuestra fuerza interna y externa para lograr la salida del Estado criminal que impera.  La única ruta que nos llevara  a la libertad es la del coraje y la fuerza.

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