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Una vez sobre la tierra, el hombre busca sentido de su presencia, lo cierto es, que se sabe pensante, con capacidad de comunicar, organizar y de agruparse a otros semejantes para el logro de objetivos comunes, esta capacidad de construir relato les amalgama a otros. Muchos piensan que es una fórmula infalible para la unidad. El relato es posible en mayor grado si el mismo se procura desde la necesidad, sin embargo, seguirán faltando ingredientes.

El Secretario de Estado de los Estados Unidos de Norte América, descubre ahora que la “oposición venezolana” ha sido la soñada por cualquier cleptocracia, término éste aceptado por todos para definir la naturaleza narco criminal, corrupta y terrorista del régimen de Nicolás Maduro. Este concepto es de superior importancia para el análisis, por cuanto el reclamo gira de manera fundamental alrededor de esa conceptualización.
En Venezuela todos aceptamos estar ante un régimen criminal, corrupto, asesino, terrorista y ahora parte de una estrategia geopolítica dirigida contra occidente y los Estados Unidos de Norte América principalmente, somos yunque del martillo que une a neo dictaduras en el escenario mundial y a ideologías que aun sueñan con neutralizar a los hombres, al individuo y al mercado.
Todos sufrimos la inclemencia de la represión sistemática contra la población civil para su control, no solo desde las fuerzas armadas y de seguridad del estado, también con el uso de grupos paramilitares y la aplicación de políticas dirigidas a generar y sostener necesidades en la población civil que permitan su control social, destruyendo en su conjunto las instituciones, incluso la sociedad y el grupo familiar, todo en su conjunto ha acabado con la capacidad de soñar un futuro y vida digna, generando el mayor éxodo poblacional de un país.
Esta necesidad que vive y sufre Venezuela, pese a generar una catástrofe humanitaria compleja por abarcar todos los órdenes de convivencia y afectar los derechos humanos de forma generalizada, impidiendo satisfacer los requerimientos mínimos para que cualquier hombre pueda desarrollar su personalidad de manera libre, no ha sido suficiente para construir la unidad deseada, ello por la existencia de visiones distintas, lo cual, pudiera ser lógico, pero, permitiría con toda seguridad la construcción de unidad real, por lo que es evidente que otros deben ser los factores que la impiden.
Ante el problema planteado, es lógico la existencia de visiones distintas que conducirían a atacar el problema de maneras también distintas y/o variadas, es aquí donde nos encontramos. El hombre desde su aparición vive un proceso de “humanización” que construye a través del dominio de los instintos, a esto llama evolución, buscando desde la racionalidad el enfrentar, domar, y resolver los conflictos y/o necesidades que generan su temor, así, una parte de la “oposición venezolana” ha buscado de forma reiterativa e insistente una solución desde vías democráticas, según ella, para evitar un conflicto armado y lograr un proceso electoral, lo cual, es un mecanismo ideal, de estar frente a un problema eminentemente político.
La experiencia de este camino recorrido ya con anterioridad a puesto en evidencia la necedad de esta vía y su inutilidad, el diálogo y la ruta electoral no es posible dada la naturaleza de la cleptocracia llamada a ser parte de la solución en esta vía, pero su aplicación además  impondría a los venezolanos asumir una conducta de complicidad con el régimen, permitiendo la impunidad del saqueo y corrupción que han generado miles de muertes de niños y ancianos entre otros, por desnutrición, hambre, y enfermedades ya controladas y superadas por las naciones, es decir, cómplices del asesinato voluntario de los venezolanos para el control social y la permanencia en el poder del régimen.
Esta visión es idealista, pero no es solución al problema, su fracaso viene dado por la incoherencia entre la conceptualización del problema y la vía de dialogo y elecciones determinada como solución, pues, permite que el miedo desvirtué la ruta planteada de fin de la Usurpación, por el fin del usurpador; el gobierno de transición por un gobierno de transacción (quedarían elementos del régimen bajo el control de instituciones), y elecciones libres y auténticas, por elecciones nuevamente bajo el control del régimen dada la permanencia de algunos funcionarios y la gran cantidad de dinero saqueado bajo su poder.
La otra visión parte desde la racionalidad, pero no de lo ideal, más sí de la realidad, por ello exige la necesidad de activar el artículo 187 numeral 11 de la Constitución, y los mecanismos de Responsabilidad de Protección del Hombre (R2P), la Doctrina Roldos, y/o el TIAR, todo lo cual implica la solicitud de auxilio de una Fuerza Militar Internacional de Paz que equilibre la fuerza de las armas,  permitiendo de esta manera al noventa (90%) por ciento de los venezolanos secuestrados por este régimen lograr su libertad, es decir, asumir la responsabilidad que le corresponde de su voluntad para decidir su futuro, es decir, la racionalidad desde la realidad criminal del régimen impone usar una fuerza militar internacional de paz para equilibrar las fuerzas de las armas de la dictadura, de manera que pueda ser posible la reinstitucionalización del país.
Estas visiones permiten observar sin duda alguna, que la permanencia del régimen durante tanto tiempo y su consolidación solo ha sido posible desde la existencia de una dirección opositora parte o cómplices del régimen, lo cual, los hace parte del problema, tal cual lo son las altas cúpulas militares.
La unidad se encuentra en la opinión publica venezolana que pide el auxilio militar internacional y la ruta del coraje para enfrentar la realidad.
@PGPaez

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