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La cada vez más pronunciada pérdida del poder adquisitivo de los merideños, se evidencia en la atípica actividad  de los establecimientos comerciales, que ahora prefieren, en su mayoría, trabajar de lunes a viernes y bajar las santamarias durante  todo el fin de semana.

A los comerciantes  ya no les es rentable pagarle extra a su personal por laborar en fin de semana  pues la cantidad de usuarios dispuestos a adquirir algún producto o servicio ha decaído considerablemente en los últimos años. La gente prioriza sus gastos y rubros como la ropa, el calzado, tecnología electrodomésticos, servicios de estética personal o cosméticos han pasado a ser lujos para una gran parte de la población.

Aunado a ello, actualmente las personas están evitando trasladarse de un lugar a otro por falta de gasolina y de transporte público, lo cual también afecta a los comercios.

Lo expuesto, se observa sobre todo en los locales ubicados en el centro de la ciudad, pero, incluso ya dentro de centros comerciales existen tiendas que dejaron de abrir sus puertas los  sábados. Normalmente los establecimientos que permanecen abiertos el fin de semana son los restaurantes y expendios de comida, algunas farmacias y aquellos comercios que son atendidos por sus propios dueños. (LP)

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