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Lo del transporte público trae de cabeza a medio mundo en esta urbe andina, gracias a la anarquía impuesta por los inquisidores del Sindicato del Transporte, que han sometido a los usuarios del mismo, ha situaciones en las que ponen en riesgo su vidas, lo que parece no importarle a las autoridades municipales gubernamentales de esta Entidad Federal.

Los merideños y los que no lo son, se valen del servicio que presta, a duras penas, TROMERCA a través de los pocos Trolebús que tiene habilitados, que cubren sus lentas frecuencias de ruta, abarrotados de pasajeros, violando flagrantemente las normas de seguridad, que en cualquier momento pueden ocasionar una tragedia vial cuyos responsables serán todos, los de Tromerca como los propios pasajeros.

La Gerencia de TROMERCA debe instruir a sus operadores, en cada Estación del Trolebús, a evitar el abarrotamiento de pasajeros, enseñar a los usuarios a entender que no todos pueden ir apretujados, unos encima de otros, ahogándose por la falta de aire dentro de la unidad, que no se puede exceder la capacidad de las unidades, que los expone a cualquier accidente con lamentables consecuencias, que no ha ocurrido porque como reza el dicho “Dios es grande”.

“En guerra avisada no muere soldado y muere es por pendejo” tan claro como el agua, los Trolebús abarrotados de pasajeros están a punto de ocasionar un lamentable accidente vial, es la realidad que se vive a diario, para luego es tarde si no se toman los correctivos cuanto antes, evitar males mayores, para luego es tarde y de lógica, Tromerca debe agotar esfuerzos para habilitar más unidades, rescatar las inoperativas, ponerlas al servicio de todos, como debe ser (Giovanni Cegarra, GC. CNP. 2229).

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