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 Al mejor estilo de las películas de asesinos en serie, un horrendo hallazgo mantiene activos a los expertos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) de Mérida, y es que un hombre de 56 años, fue detenido por haber sido vinculado con al menos dos femicidios en la localidad de Ejido, aunque se presume que puedan existir más víctimas.

Tal como se publicó en este rotativo, este miércoles fue hallado el cuerpo sin vida de una profesora jubilada que estaba desaparecida desde hacía 58 días. El cadáver estaba dentro de un inmueble ubicado en la calle 5 de Julio de El Palmo, parroquia Matriz del municipio Campo Elías.

A pesar de que el cuerpo se encontraba en avanzado estado de descomposición, presentaba signos de tortura, estaba maniatado y mancillado, lo peor estaba por venir. Tras el levantamiento de rigor, el trabajo investigativo de funcionarios del Cicpc y del Ministerio Público, los llevó a corroborar otra pista. Fue así como horas después localizaron otro cuerpo dentro de un pipote de metal tapiado con cemento. Se trataba de la madre del acusado, una anciana de 91 años, de nombre Berta del Carmen Moreno.

La investigación y búsqueda de Yanet Galviz

Todo comenzó el 9 de octubre, cuando una mujer acudió a la sede del Cicpc-Mérida, para denunciar la desaparición de su madre, Yanet Coromoto Galviz Nadal, de 51 años de edad.

Explicó el comisario Juan de La Cruz Pereira, jefe de la Región Estratégica de Investigación Penal (Redip) del Cicpc Los Andes, que en coordinación con el Ministerio Público se constituyó un equipo del Eje de Investigaciones de Homicidios y de la subdelegación Mérida, para iniciar un rastreo minucioso de este caso, en vista de que se trataba de una profesora jubilada que ejercía en el estado Miranda.

El trabajo técnico, científico y criminalístico, además de la investigación documental realizada por los pesquisas de la unidad de inteligencia electrónica, logró establecer que las tarjetas bancarias y el teléfono de la ciudadana estaba siendo utilizados.

Se inició un trabajo de vigilancia y de campo, se ubicó a un sujeto, a quien se le hizo un cerco policial y fue detenido. El mismo tenía en su poder el celular de la mujer desaparecida.

El hombre fue sometido a intensos interrogatorios y los análisis de las pruebas llevaron a los investigadores a ubicar la residencia del mismo, por lo que se coordinó con la fiscalía 20 una visita domiciliaria el día miércoles, donde se hizo el hallazgo del cadáver de la víctima.

Los funcionarios de la policía científica incautaron en el lugar, una suerte de local comercial convertido en lugar de residencia de este sujeto, varios objetos, cuya procedencia y posible vinculación con otros delitos se está investigando.

Se colectaron 13 celulares, 12 memorias SD, cinco laptops, cuatro cámaras, medicamentos, credenciales presuntamente falsas de médico cardiólogo, jeringas con sustancias desconocidas, y las tarjetas bancarias de Yanet Galviz.

Segundo hallazgo: la madre

En el curso de la investigación, un hermano de Gerardo de Jesús Moreno Moreno, como fue identificado el acusado por el jefe del Redip-Los Andes, señaló que su madre Berta del Carmen Moreno estaba desaparecida desde hacía once años, y que en todo ese tiempo no había podido establecer contacto ni con ella ni con su hermano, quien la cuidaba.

En vista de esta nueva pista, se profundizó en la investigación, se replanteó la búsqueda, lo que dio como resultado la ubicación precisa de restos humanos, los cuales se mantenían sepultados dentro del pipote.

A pesar de que los mismos están siendo sometidos a las experticias antropológicas, hay un alto margen de probabilidad de que se trate de la anciana también desaparecida.

Se presume que el hombre pretendía sepultar de la misma manera a Yanet Galviz, pues en el sitio se localizó otro pipote vacío, además de arena y otros materiales.

Las víctimas

Yanet Galviz, era profesora jubilada del Ministerio de Educación y residía en El Arenal de Mérida. Según su hija sostenía una relación de amistad con el presunto femicida, pero se desconoce si esta habría llegado a algo más personal. Se presume que bajo engaños la llevó hasta el “basurero” en el que vivía y allí la mantuvo cautiva durante casi dos meses.

Las evidencias halladas en el lugar dan cuenta de que la mantenía dopada con un medicamento, hasta que le provocó la muerte. Extraoficialmente se conoció que habría fallecido por una hipoxia (deficiencia de oxígeno en la sangre), severa, causada por una sobredosis de sedantes.

Además de esto se evidenciaron signos de tortura en el cadáver, que estaba boca abajo y maniatado sobre una especie de camilla improvisada, donde tal vez en medio de su delirio, este sujeto jugaba a ser doctor.

Según algunos vecinos del sector El Palmo, era frecuente ver al sujeto en la calle en compañía de su madre, a quien dijeron llevaba casi siempre a rastras debido a su avanzada edad. Pero de pronto hace unos tres meses dejaron de verla, por lo que presumieron que se había ido con otro de sus hijos. Ese es el tiempo estimado que los expertos le dan de muerte a los restos humanos hallados en el pipote. Los estudios determinarán la causa de la misma.

¿Un psicópata?

Los investigadores de la policía científica no se aventuran a afirmar que este hombre se trate de un psicópata o de un asesino en serie, pero se están basando en sus antecedentes policiales, en su casuística, en los rastros que haya podido dejar, y de allí se determinará si ha podido tener participación en otros crímenes, lo cual no se descarta.

El detenido presenta tres registros por el Cicpc, el primero del año 97 por el delito de violación, en el 96 por el mismo delito, y un tercero del año 89, por lesiones personales.

“No tenemos información concluyente, consistente, pero si les podemos decir que hay muchísima información por procesar. Lo importante es que lo ubicamos, estamos 98% seguros que es responsable de la muerte de la señora Yanet, y se vincula con el hallazgo de los restos humanos”, indicó el comisario Juan Pereira.

Están verificando si el sujeto era profesional de la Medicina como se presentaba y si se dedicaba a cometer estafas y otros ilícitos amparados en credenciales falsas de cardiólogo.

Sus vecinos de El Palmo lo describieron como un hombre un poco “tocado”, con aires de bohemio, a quien veían salir y entrar todos los días del inmueble donde hallaron los cuerpos.

A pesar de que a veces era un vecino problemático, nunca sospecharon que detrás de sus puertas se cocinara tal sordidez. (Daysi Díaz- Diario Frontera)

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