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El movimiento de teléfonos y el detalle de las audiencias televisivas permite a Telefónica detallar el impacto social de la Vuelta


La etapa contrarreloj de la última Vuelta, aquella de Logroño en la que Chris Froome casi aseguró definitivamente su victoria, fue un desastre desde el punto de vista del espectáculo. No lo dicen los cronistas ni los ciclistas. Ni siquiera ha hecho falta que los espectadores lo expresen. Lo dice más una curva descendente en un gráfico, la que señala minuto a minuto la audiencia televisiva.

Si en todas las etapas la curva es ascendente y alcanza su ápice en los kilómetros finales, en la contrarreloj la curva asciende según pasa el tiempo (y es casi vertical cuando la transmisión pasaba de Teledeporte a La 1, los canales que, junto a Eurosport, la emitieron), pero empieza a descender antes de que llegue a los momentos decisivos. “Y ni siquiera tuvo el pico intermedio que tenían las etapas de montaña, el que señalaba el ataque de Contador, el gran animador”, explica Pedro Antonio de Alarcón, uno de los responsables de Luca, la unidad de big data de Telefónica. “Y si eso supimos de esa etapa gracias a que conocíamos exactamente cuántos hogares tenían puesta la Vuelta en su casa, también descubrimos gracias a los trayectos de sus teléfonos móviles, que, llevando la contraria a las demás etapas, en esa etapa hubo más aficionados en la salida, en el circuito de Los Arcos, en Navarra, que en la meta de Logroño”.

Telefónica ofrece a sus 16 millones de abonados de Movistar en España una línea de teléfono móvil y acceso a Internet, y a casi cuatro millones de Movistar+ decenas de canales de televisión. De estos casi 20 millones de personas y hogares Telefónica recibe a cambio unos ingresos que le generan cientos de millones de beneficios, y de su paso por sus dispositivos aprovecha el rastro electrónico que dejan, billones de datos.
Hay ficheros que registran y almacenan el tráfico de llamadas y de mensajes de texto y el movimiento de los teléfonos activos e inactivos. Son los registros de las antenas. Esos eventos se almacenan en archivos que ocupan terabytes de espacio. “La capacidad de almacenar datos la tenemos desde siempre, pero era imposible manejarlos. Ahora, desde hace cuatro o cinco años, disponemos ya de herramientas de cosechado masivo de información, que nos permiten analizarlos, darles sentido, elaborar insights”, dice De Alarcón, responsable de un informe sobre la última Vuelta. “Con nuestra plataforma Smart Steps se puede decir que estrujamos los datos, pero nunca tenemos acceso a la identidad de las personas ni a los números de teléfono, sino a series de claves. Por eso todos los datos son anónimos y los presentamos agrupados”.

Una de las conclusiones del estudio es que Segovia, la tierra de Pedro Delgado, es la provincia española con más afición al ciclismo. Se observa perfectamente en un mapa de calor conseguido por Luca gracias a los datos de audiencia televisiva de las etapas. “Es audiencia en relación con el número de habitantes”, dice De Alarcón. “Y es interesante porque hemos visto que aumenta la audiencia en una ciudad el día que pasa la Vuelta por allí, y, sin embargo, en esta Vuelta no hubo etapas en Segovia”. Madrid y Cantabria siguen a Segovia entre las mayores aficiones.

Las fuentes de datos del estudio de impacto de la Vuelta fueron las audiencias televisivas, la movilidad de los ciudadanos y el uso de las redes sociales. “Conocemos y guardamos, anónimos, los datos de todos los usuarios”, explica De Alarcón. “Se sabe qué se está viendo en cada momento y qué imagen: se registran hasta los toques de las teclas para cambiar de canal. También registramos los movimientos de los móviles, que están permanentemente conectados a una antena y según te mueves cambias de antena”.

Trayectos de millones

Aunque no con la precisión que podría obtenerse solo si cada persona portara un chip con GPS, desde Luca han dibujado un mapa milimétrico de los movimientos de miles de personas durante las etapas de la Vuelta. “Reconstruimos los trayectos de millones de personas. Podemos saber cuánta gente va a la carretera, a qué hora, desde dónde va, si es del pueblo de al lado o de más lejos”, dice De Alarcón. “Por ejemplo, vimos en la etapa de los Machucos que a Arredondo, el municipio con más concentración de aficionados, viajaron 4.800 personas, 10 veces más que cualquier otro día del año. Manejamos muestras tan altas que cualquier tendencia que extraigamos no fallan. Todas las conclusiones son coherentes”.

Un paso adelante en los análisis se obtiene cruzando los datos de Telefónica con otras bases de datos públicas, como el censo o diferentes estudios estadísticos o económicos como renta per cápita o PIB de ciudades y regiones. “Si establecemos que donde duerme el móvil es el domicilio del usuario, podemos colegir su nivel socioeconómico dependiendo del nivel económico de su barrio, por ejemplo”, dice De Alarcón. “También podemos saber la franja de edad y, por el roaming, la nacionalidad del usuario”.//elpais