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Los amantes de Star Wars recordarán los comienzos duros de Luke en el planeta Tatooine. Un enclave tan desértico que la única forma de hallar agua era extrayéndola de la humedad de la atmósfera. En la vida real hemos dado un gran paso para acercarnos a la fantasía de la saga. Y todo gracias al Sol.

Los investigadores partieron de un ejemplo básico. Si cualquiera de nosotros se sienta en el exterior de un día caluroso y húmedo de verano con un vaso de agua helada, al poco tiempo notará unas gotas de agua que se forman en el exterior del vaso. De hecho, los vaporators, los dispositivos de Star Wars, podían haber funcionado perfectamente bajo un principio similar.

Enfriar el aire caliente produce condensación que luego se puede recoger. La lluvia en realidad es un fenómeno natural del mismo principio. Cuando el aire caliente y húmedo se enfría, entonces pierde su capacidad para mantener su contenido de agua y la precipitación aparece en forma de gotas de lluvia.

Si enfriamos el aire de 40 ℃ a 10 ℃ deberíamos ser capaces de extraer esa diferencia de agua, que es de 41,7 mililitros por cada metro cúbico de aire. Dicen los investigadores que bajo estas condiciones y con la tecnología actual podríamos producir 147 litros de agua por hora usando aproximadamente la misma energía que 18 calderas eléctricas domésticas. Para ello y hasta ahora se han dado diferentes tipos de tecnologías o formas de paliar la escasez. Ninguna parecida a la que han anunciado los investigadores del MIT. (Gizmodo)