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Las redes wifi públicas como la de los aeropuertos, hoteles, cafés y demás establecimientos pueden sacarnos de apuros cuando agotamos el plan de datos de internet de nuestro celular. Sin embargo, aprovechar este servicio gratuito podría traernos más de una ingrata sorpresa.

Conectarnos a una red wifi pública significa exponer la información de nuestros dispositivos digitales a los ladrones cibernéticos, incluso si la señal a la que accedemos pide una contraseña de seguridad.

“Si tan solo nos detuviéramos unos minutos para pensar en qué tan seguras son las conexiones públicas, rápidamente encontraríamos varios motivos para dar una respuesta negativa a su acceso”, advierte Camilo Gutiérrez, Jefe del Laboratorio de ESET Latinoamérica.

“Si al visitar un lugar público no dejamos nuestras pertenencias en cualquier sitio, porque conocemos los riesgos de hacerlo, ¿por qué lo haríamos con la información almacenada en nuestros dispositivos?”, añade. (EFE)